Agosto 26 de 2007
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Desde hace poco más de 15 años, se comenta con creciente insistencia que la agricultura en México no prospera porque carece del apoyo gubernamental pertinente orientado al sector campesino.
Tal vez, los que los que no están de acuerdo en tal planteamiento, no se han percatado que la mayor parte de la superficie agrícola de nuestro país, se encuentra en manos del sector campesino ejidal.
Hoy día, los mecanismos que se utilizan para que los recursos financieros lleguen directa y oportunamente al campesino son otros; sin embargo, parece que ha estos pequeños productores agrícolas no les interesa o no quieren acomodarse a nuevas condiciones de producción y productividad agropecuaria y por ello, una proporción muy importante de estos pequeños agricultores prefieren rentar “temporalmente” sus parcelas a otros agricultores que buscan economías de escala al adquirir mayor extensiones de terrenos para un mejor desempeño de su actividad agrícola.
En el Estado de Sinaloa, se dispone de 850 mil hectáreas con riego y 700 mil hectáreas de temporal, de ellas, cerca del 80% de la superficie se encuentran en manos de tales productores.
El crecimiento agrícola que actualmente se alcanza, es mediático en virtud de la inadecuada administración del tiempo y del recurso a través de rentas temporales de la tierra agrícola, lo cual impide constituir el desarrollo necesario para acomodarse a la exigencia que el futuro impone.
¿Es el Estado quien debe financiar el desarrollo agrícola o solo debe ser el encargado de cooperar para que nuevas condiciones técnico-administrativas –entre otras, el financiamiento- permitan allegarse mejores circunstancias para concretar el desarrollo?
La cooperación del Estado para lograr el desarrollo agropecuario del país, debe ser más de facilitar que las cosas se den, en lugar de condicionar las cosas, para lograrlo.
Esa manera de impulsar el desarrollo, mediante la cooperación del Estado, permitirá incrementar el diseño y establecimiento de nuevos organismos por los propios productores, más dinámicos y eficientes, con mayor visión empresarial; Además, posibilitará actualizar los existentes, fortaleciendo su estructura y dinamismo para que faciliten negociaciones en otra dimensión y logren que la integridad de su operación se mantenga recompensada.
VALOR FUTURO
Para impulsar el desarrollo agropecuario en nuestro país y lograr que alcance la velocidad necesaria, a fin de que, en el menor tiempo posible sea competitivo en el mundo; se requiere dinero y apoyos vía recursos financieros, en periodos de mediano y largo plazo.
¿Cómo conseguir financiamiento bancario en cantidades importantes a largo plazo en Instituciones Financieras, tanto públicas como privadas? Dijera, Don Pedro Ferriz. Es la pregunta por los 64 mil pesos. La respuesta está en los propios usuarios demandantes del crédito.
Veámoslo. Actualmente, las Instituciones de crédito en México, para establecer operaciones financieras con las actividades productivas, requieren minimizar e identificar los riegos, maximizar el beneficio en cuanto al retorno económico y participar –proporcionalmente- con un porcentaje relativamente medio, de los recursos que se van utilizar.
La exigencia de cumplir inicialmente esas condiciones por parte del productor, me parece razonable, para ello habrá que diseñar un proyecto que satisfaga esa condicionante institucional solicitada.
Las empresas constituidas por los pequeños productores, tendrán que operar con eficiencia los tiempos y plazos, los apoyos gubernamentales (recursos frescos y garantías líquidas), las tasas preferenciales, adquisición de garantías y otros apoyos de tipo económico, proporcionados por los Fondos de Fomento.
Por las características que pudiera establecer el proyecto en términos del producto que se quiere obtener y con ello el plazo para establecer los retornos de pago, resulta de vital importancia involucrar al comercializador, con una parte pequeña de la inversión requerida, estableciendo en el proyecto la fecha del reembolso de los recursos prestados.
Un ejemplo para avanzar: un grupo de pequeños agricultores recupera sus parcelas después de varios años de renta. Intentan conjuntar esfuerzos y recursos, para establecer una huerta de 1500 hectáreas con cítricos, principalmente toronja roja y limón mexicano. Su preocupación principal es, que estos cultivos empiezan a tener producción hasta los tres años y ellos necesitan tener recursos para mantener a sus familias cuando menos hasta concluir ese tiempo.
Además, necesitan organizarse en empresas de un tamaño tal, que facilite la operación del cultivo, manejen economías de escala y que los miembros de la empresa se mantengan unidos y fortalezcan su asociación a través del tiempo.
En este ambiente de positiva expectativa, ellos estarán en condiciones de participar y negociar en la elaboración de un proyecto que entre otras cosas, plasme el espíritu que le está dando vida a esta organización de productores visionarios, con una percepción de futuro, encauzada a competir en el mundo.
El diseño de producción y productividad negociado con los productores, -previo a la elaboración del proyecto respectivo- debe arrojar una rentabilidad superior a los recursos obtenidos por rentar las parcelas a otros productores, de tal suerte que los riesgos productivos y de mercado que se presenten, sean compensados generosamente.
Buena suerte para aquellos pequeños productores que están buscando combinar sus recursos de otra manera, potencializando sus expectativas a través de una asociación donde todos apuntan en la misma dirección.
Agronegocios: Proyectos y Financiación
TEL: (667) 712-37-27; CEL: (6672) 15-45-45
EMAIL: meraz@cln.megared.net.mx
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Desde hace poco más de 15 años, se comenta con creciente insistencia que la agricultura en México no prospera porque carece del apoyo gubernamental pertinente orientado al sector campesino.
Tal vez, los que los que no están de acuerdo en tal planteamiento, no se han percatado que la mayor parte de la superficie agrícola de nuestro país, se encuentra en manos del sector campesino ejidal.
Hoy día, los mecanismos que se utilizan para que los recursos financieros lleguen directa y oportunamente al campesino son otros; sin embargo, parece que ha estos pequeños productores agrícolas no les interesa o no quieren acomodarse a nuevas condiciones de producción y productividad agropecuaria y por ello, una proporción muy importante de estos pequeños agricultores prefieren rentar “temporalmente” sus parcelas a otros agricultores que buscan economías de escala al adquirir mayor extensiones de terrenos para un mejor desempeño de su actividad agrícola.
En el Estado de Sinaloa, se dispone de 850 mil hectáreas con riego y 700 mil hectáreas de temporal, de ellas, cerca del 80% de la superficie se encuentran en manos de tales productores.
El crecimiento agrícola que actualmente se alcanza, es mediático en virtud de la inadecuada administración del tiempo y del recurso a través de rentas temporales de la tierra agrícola, lo cual impide constituir el desarrollo necesario para acomodarse a la exigencia que el futuro impone.
¿Es el Estado quien debe financiar el desarrollo agrícola o solo debe ser el encargado de cooperar para que nuevas condiciones técnico-administrativas –entre otras, el financiamiento- permitan allegarse mejores circunstancias para concretar el desarrollo?
La cooperación del Estado para lograr el desarrollo agropecuario del país, debe ser más de facilitar que las cosas se den, en lugar de condicionar las cosas, para lograrlo.
Esa manera de impulsar el desarrollo, mediante la cooperación del Estado, permitirá incrementar el diseño y establecimiento de nuevos organismos por los propios productores, más dinámicos y eficientes, con mayor visión empresarial; Además, posibilitará actualizar los existentes, fortaleciendo su estructura y dinamismo para que faciliten negociaciones en otra dimensión y logren que la integridad de su operación se mantenga recompensada.
VALOR FUTURO
Para impulsar el desarrollo agropecuario en nuestro país y lograr que alcance la velocidad necesaria, a fin de que, en el menor tiempo posible sea competitivo en el mundo; se requiere dinero y apoyos vía recursos financieros, en periodos de mediano y largo plazo.
¿Cómo conseguir financiamiento bancario en cantidades importantes a largo plazo en Instituciones Financieras, tanto públicas como privadas? Dijera, Don Pedro Ferriz. Es la pregunta por los 64 mil pesos. La respuesta está en los propios usuarios demandantes del crédito.
Veámoslo. Actualmente, las Instituciones de crédito en México, para establecer operaciones financieras con las actividades productivas, requieren minimizar e identificar los riegos, maximizar el beneficio en cuanto al retorno económico y participar –proporcionalmente- con un porcentaje relativamente medio, de los recursos que se van utilizar.
La exigencia de cumplir inicialmente esas condiciones por parte del productor, me parece razonable, para ello habrá que diseñar un proyecto que satisfaga esa condicionante institucional solicitada.
Las empresas constituidas por los pequeños productores, tendrán que operar con eficiencia los tiempos y plazos, los apoyos gubernamentales (recursos frescos y garantías líquidas), las tasas preferenciales, adquisición de garantías y otros apoyos de tipo económico, proporcionados por los Fondos de Fomento.
Por las características que pudiera establecer el proyecto en términos del producto que se quiere obtener y con ello el plazo para establecer los retornos de pago, resulta de vital importancia involucrar al comercializador, con una parte pequeña de la inversión requerida, estableciendo en el proyecto la fecha del reembolso de los recursos prestados.
Un ejemplo para avanzar: un grupo de pequeños agricultores recupera sus parcelas después de varios años de renta. Intentan conjuntar esfuerzos y recursos, para establecer una huerta de 1500 hectáreas con cítricos, principalmente toronja roja y limón mexicano. Su preocupación principal es, que estos cultivos empiezan a tener producción hasta los tres años y ellos necesitan tener recursos para mantener a sus familias cuando menos hasta concluir ese tiempo.
Además, necesitan organizarse en empresas de un tamaño tal, que facilite la operación del cultivo, manejen economías de escala y que los miembros de la empresa se mantengan unidos y fortalezcan su asociación a través del tiempo.
En este ambiente de positiva expectativa, ellos estarán en condiciones de participar y negociar en la elaboración de un proyecto que entre otras cosas, plasme el espíritu que le está dando vida a esta organización de productores visionarios, con una percepción de futuro, encauzada a competir en el mundo.
El diseño de producción y productividad negociado con los productores, -previo a la elaboración del proyecto respectivo- debe arrojar una rentabilidad superior a los recursos obtenidos por rentar las parcelas a otros productores, de tal suerte que los riesgos productivos y de mercado que se presenten, sean compensados generosamente.
Buena suerte para aquellos pequeños productores que están buscando combinar sus recursos de otra manera, potencializando sus expectativas a través de una asociación donde todos apuntan en la misma dirección.
Agronegocios: Proyectos y Financiación
TEL: (667) 712-37-27; CEL: (6672) 15-45-45
EMAIL: meraz@cln.megared.net.mx
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/