Mayo 27 de 2007
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa
El financiamiento institucional al campo mexicano ha venido creciendo muy lentamente en los últimos diez años.
Recordemos que en los seis últimos sexenios la economía en nuestro país ha sufrido muchos altibajos. Con el presidente De la Madrid la economía mexicana se termino de desplomar; luego fue “aparentemente” apuntalada por el Presidente Salinas. Después en 1995 con el presidente Cedillo -al inicio de su mandato-, todo se cayó estrepitosamente.
La inflación fue espectacular su crecimiento y gracias a los apoyos oportunos del Presidente Clynton de los Estados Unidos de Norte América, no nos fuimos más abajo que donde quedamos.
A partir de ese episodio nacional -en 1995-, las cortinas del financiamiento se bajaron y a las del financiamiento al campo se le pudo doble cerrojo.
El campo en ese entonces, como ahora, necesitaba producir alimentos para paliar el gran desorden existente, dimanado por la falta de producción y la grave y costosa dificultad que existía para importar alimentos.
En esa época en nuestro país, los mercados responsables de atender al último consumidor, cambiaban en el mismo día los precios de venta de muchos de sus productos.
Por la situación que atravesaba México y dada la gran necesidad de alentar la producción agrícola, aparecieron algunas figuras financieras en apoyo al campo mexicano, sector productivo urgido de inversión directa para producir alimento.
Emergió el modelo Parafinanciero diseñado por FIRA, quien apostó su cabeza para que el financiamiento al campo iniciara un proceso de participación institucional a como diera lugar. La constitución de las parafinancieras progresó en todo el país, muy lentamente, pero progresaron
En el Estado de Sinaloa, las parafinancieras configuradas son para distribuir el crédito, destinado a las actividades primarias, pero principalmente para la producción de granos.
Hoy día en la Entidad, se encuentran operando 79 parafinancieras, todas ellas con diversos niveles de eficiencia y productividad, en beneficio de los propios agricultores. De ese universo, el 95% son para atender la producción de granos y el resto es para actividades acuícolas y ganaderas.
En la Capital del Estado, operan 23 parafinancieras y solamente cinco de ellas están integradas por productores agrícolas. El 80% de las parafinancieras fueron constituidas por comerciantes de insumos y servicios, conjuntamente con agricultores.
Las parafinancieras fueron modelos útiles y oportunos para llegar con dinero al productor cuando no se podía. Hoy este modelo está agotado, no tiene ninguna esperanza ahora y en el futuro, las principales dificultades que evidencian su obsolescencia son: los productores no generaron experiencia financiera, se pulverizó la aplicación de recursos, se alejó cualquier intento de organización para generar infraestructura e impidió a los agricultores defenderse de otra manera en los precios de insumos y por ende en la reducción de los costos de producción.
Elevar la producción de los cultivos, parece que no es suficiente para alcanzar la rentabilidad deseada.
El Estado de Sinaloa es el más alto exponente en la producción de maíz, tanto en rendimiento unitario como toneladas producidas en todo el país, pero también es el que exige mayores recursos de “apoyo directo al cultivo” que ninguna otra Entidad.
La evidencia de los escenarios vividos en el último ciclo agrícola –2006/07– está indicando con gran fuerza, los “movimientos” que los productores hacen para ganar más dinero con la comercialización de maíz.
La universal ley de oferta y demanda es implacable, fuera de exigencias políticas, por lo que mas temprano que tarde, tendrá que poner en su lugar a todo aquel que se sale por sus pistolas de sus liniamientos, cobrando las osadas acciones efectuadas en el mercado en deterioro de la agricultura cerealera regional.
VALOR FUTURO
Ante este panorama, las organizaciones a través de sus dirigentes, deben ser las encargadas de seleccionar modelos financieros operativos, con el firme propósito de auxiliar a sus asociados, incluso facilitando la asociación entre ellos, vigilando siempre el tamaño de los grupos interesados, con el ahínco de mejorar su eficiencia y orientar en algunos casos nuevas producciones y productos destinados a otros mercados.
Un ejemplo para avanzar. La región del Municipio de Angostura, en términos de garantía de abasto de agua, generalmente presenta mayores riesgos que otras regiones que utilizan el agua de la presa López Mateos.
Qué pasaría si esos agricultores se organizan y en una superficie de 20 mil hectáreas, técnicamente seleccionadas, deciden utilizar riego presurizado y cambiar sus cultivos por cítricos, - limón mexicano y toronja roja - en un periodo que culmine en el 2012.
Esto puede resultar interesante, sin embargo, habrá que elaborar estudios de factibilidad que consideren entre otros factores los aspectos: técnicos y tecnológicos, de mercado, de convenios con comercializadores y de financiamiento, Así como incorporar apoyos gubernamentales a fin de hacer factible esta oportunidad de desarrollo.
En este panorama, las parafinancieras no tienen nada que hacer. Resulta urgente, por lo tanto, poner manos a la obra y realizar las acciones pertinentes por parte de los organismos e ir avanzando en pos de este horizonte.
Buena suerte para todos, los agricultores deben exigir y los ejecutivos trabajar; esto es urgente y necesario; sin embargo se requiere talento y buena actitud de los responsables.
Agronegocios: Proyectos y Financiación
TEL: (667) 712-37-27; CEL: (6672) 15-45-45
EMAIL: meraz@cln.megared.net.mx