domingo, 9 de septiembre de 2007

CON PLANEACIÓN SE PUEDE BLINDAR LA AGRICULTURA EN EL ESTADO DE SINALOA...¿AFIRMACIÓN O INTERROGANTE?






Mucha gente injerida se expresa de diversa manera y con creciente preocupación en relación al momento cada vez más cercano de la apertura comercial de manera total del Tratado de libre Comercio con Estados Unidos de Norte América y Canadá (TLCAN), a partir del próximo enero de 2008.

Una de las expresiones llamativas, fue la relacionada con el “blindaje” que puede recibir la agricultura, si se planea su desempeño. Defender la agricultura o protegerla, son equivalentes a blindarla. Defender o proteger la agricultura ante los eventos que genere la apertura comercial, no tiene ningún sentido; inclusive ni siquiera se va ha intentar nada y tampoco sucederá nada en esa fecha que algunos consideran fatal.

Como las condiciones de los productores sinaloenses permanecen dispuestas a “seguir como van”, quizás sea conveniente intentar planear a partir de lo que suceda una vez que la apertura comercial haya sido asimilada y aceptada.

¿Como podrían los agricultores y sus organismos, hacer esfuerzos importantes en lograr establecer una planeación agrícola, que permita desarrollar una agricultura tal, a fin de que los productos que se obtengan de ella, alcancen un precio que genere una rentabilidad apropiada y una calidad que permita una alta competitividad en el mercado?

¿Cual es hoy por hoy, uno de los productos que la sociedad de los Estados Unidos de Norte América está requiriendo con mayor reiteración y cuya demanda se observa como lejana para ser satisfecha? Los biocarburantes, tales como el etanol y el biodiesel, sin duda alguna.

Planear la agricultura sinaloense, sin incorporar cultivos para obtener etanol en condiciones de rentabilidad y competitividad mundial, seguramente sería una planeación equivocada. Porqué decimos esto, porque si queremos atender la demanda de “productos” por parte de nuestros socios comerciales, resulta necesaria la incorporación de cultivos que sean los encargados de aportar la materia prima para producir el etanol y el biodiesel a fin de iniciar una “complementación” de necesidades de productos “terminados” que actualmente los vecinos del norte demandan.

El Estado de Sinaloa en una gran parte de su territorio merced a sus condiciones climáticas e infraestructura agrícola, cuenta con las condiciones apropiadas para establecer y desarrollar cultivos tales como Caña de Azúcar y Sorgos Dulces, mismos que hoy día son los mejores aportantes de precursores para la elaboración de etanol a precios menos onerosos.

El diseño y establecimiento de las factorías encargadas de procesar los insumos para la elaboración de biocombustibles, deben contar con las especificaciones y características diferentes a lo que actualmente presentan los ingenios cañeros. Actualmente, los ingenios establecidos en la Entidad, pueden procesar uno u otro –caña o sorgo dulce- para la obtención de precursores de etanol. Pero las factorías encargadas de “transformar” dichos precursores en Biocarburantes (etanol y biodiesel) requieren de condiciones distintas en los aspectos tecnológicos, financieros, laborales y de organización de productores e industriales para poder alcanzar el éxito como empresa.

Producir etanol, no es producir azúcar, confundir los conceptos es funesto para esta nueva industria, evitar esta “confusión lingüística”, será altamente productivo para los agentes económicos que participen en proyectos de tal naturaleza en Sinaloa y tal vez en el México agrícola.

VALOR FUTURO

La caña de azúcar, es un cultivo abrazado por productores en Sinaloa, igualmente algunas variedades de sorgos, a objeto obtener grano y/o forraje; lamentablemente el sorgo dulce -aunque se ha sembrado en la Entidad- no es un cultivo “conocido” y por tanto, los agricultores no están familiarizados con el.

El sorgo dulce, se produce en altitudes de 0 hasta 800 metros sobre el nivel del mar; se desarrolla bien en climas con temperaturas promedio de 26 hasta 32 grados, es resistente a la sequía, produce con precipitaciones hasta de 400 mm, es resistente hasta ciertos niveles de sales de sodio y calcio, es capaz de producir en suelos arenosos y su ciclo se cumple en 100 días.

El sorgo dulce se produce excelentemente bien en suelos de aluvión con buen drenaje y con adecuada fertilización. Sus necesidades de agua son del 40% de las demandadas en caña de azúcar. Las prácticas culturales, son iguales a las aplicadas a la caña de azúcar; la siembra del sorgo dulce se realiza con semilla a diferencia de la caña que requiere esquejes; la cosecha se hace manual o mecánica, utilizando para ello la misma cosechadora que se usa para la caña. En la fábrica, para la extracción del jugo de los tallos del sorgo, se utiliza el mismo equipo que se usa para caña de azúcar.

El Municipio de Navolato, Sinaloa, cuenta con una superficie aproximada de 120 mil hectáreas, de las cuales un poco más de 40 mil hectáreas -incluyendo la cota cinco-, presentan problemas de salinidad con diferentes contenidos de sales de acuerdo al terreno y zona; una gran parte de esas tierras –salitrosas- atendiendo comedidamente las condiciones de salinidad, estarán en condiciones de generar riqueza de manera prácticamente inmediata y con ello se generará la capacidad de poder pagar la infraestructura que se requiere para el caso.

Así mismo, se pueden destinar tierras de buena calidad para sembrar este cultivo y con ello obtener rendimientos que pueden ser superiores a las 60 toneladas de tallos sin la hoja, facilitando la obtención de tres cosechas en el año.

Existen regiones en el mundo, que con aplicaciones de alta tecnología en riego presurizado y fertiirrigación, se realizan dos siembras al año y con sus socas respectivas, obtienen cuatro cosechas al año y el total de la producción se destina para la elaboración de etanol.

Una planta instalada, para producir etanol con sorgo dulce requiere una inversión de alrededor de 73 millones de dólares y una capacidad de producción para 270 mil litros diarios (300 mil por el 90% como factor de servicio de planta). Estas factorías -con abasto oportuno y suficiente- generan un tasa interna de retorno (TIR) aproximada de un 32% más los ingresos por la venta de subproductos. Para las condiciones de México, hoy día es un negocio atractivo.

Los agricultores y sus organizaciones deben entender como orientarse mejor al futuro que viene. Los mercados son extensos y constantes, por lo tanto, las organizaciones de productores deben de constituirse bien y ser correctamente diseñadas.

Buena suerte para aquellos agricultores y sus organizaciones que observan el valor de otros mercados y desean incursionar en ellos.

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