domingo, 21 de octubre de 2007

INSUMOS AGRICOLAS


VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

En los medios agrícolas se viene escuchando y cada vez con mayor fuerza, los incrementos que año con año registran los precios de algunos insumos, mismos que se aplican en los cultivos tradicionales, principalmente en maíz.

Fundación Produce recientemente informó “En el Valle de Culiacán, Sinaloa, México, el rendimiento por hectárea de maíz en los últimos cuatro años, presenta un incremento solo del 6.9%. Mientras que los costos de producción en el mismo periodo crecieron el 25%”. Como puede observarse, la velocidad con que el costo de producción viene creciendo, deprime la rentabilidad del cultivo, dado que el incremento del rendimiento por hectárea es bajo y de lento crecimiento.

El costo de producción de los cultivos sube, indudablemente, pero una parte importante de los conceptos que componen el costo registra un incremento razonable en el tiempo; otros no; tal es el caso de la semilla de maíz para siembra y enseguida con menor impacto, los fertilizantes.

El incremento al precio de la semilla de maíz para siembra, ha tenido un comportamiento francamente abusivo; los vendedores de semilla incrementan año con año el precio y este será mucho más alto, si la operación es a crédito.

La semilla de maíz, es el concepto mas oneroso de todos los componentes para la producción de maíz.

En el caso de los fertilizantes, estos han mostrado a través del tiempo altas y bajas en los precios; sin embargo, la tendencia –aunque paulatinamente- se empeña en subir.

Encontrar oportunidades –con mediación de sus organismos agrícolas- a objeto de lograr que el precio de la semilla crezca más lentamente en el futuro, se ven lejanas, ya que la semilla proviene de empresas transnacionales generalmente poderosas, que mediante su marca y avances tecnológicos, han venido exigiendo una proporción cada vez más importante del valor de la cosecha como pago por el uso de su simiente. Además, los distribuidores de plaza –vendedores directos de semillas al agricultor- son los encargados de que el producto se comercialice frecuentemente a un valor más oneroso.

Ante esta situación, creo que el enfoque económico debe manejarse integrado; analizar concienzudamente los conceptos que componen el costo de producción por hectárea y dejar de lado el incremento del precio de algunos insumos; paralelamente, cuidar con eficiencia el rendimiento unitario, ya que con la combinación de reducción de costos e incremento del rendimiento, se genera un crecimiento exponencial de la utilidad, condición que compensa las desviaciones en los precios de los insumos “problema”.

En síntesis, una estrategia que merece analizarse con mayor profundidad es el tratar de disminuir el costo en su conjunto como una medida de eficiencia empresarial, en lugar de “lamentarse” por el incremento abusivo de algunos insumos.

Por otra parte, si se implementan programas de siembra en los que se establezcan cultivos competitivos con el maíz –tanto en utilidades como en demanda del mercado- resulta obvio que la demanda de semilla para siembra de maíz disminuirá y por tanto, el precio de la misma tenderá a mantenerse o bien disminuir. Además los riesgos agrícolas se distribuirían mejor y se pudiera avanzar en el cambio con otros productos, como una medida para alejarse del monocultivo, que hoy día ocupa prácticamente toda la superficie disponible en la Entidad, con excepción de terrenos destinados a los cultivos de: legumbres, caña de azúcar, frutales y pastos, cuya superficie en conjunto apenas llega a un poco más de 100 mil hectáreas.

Los cultivos cuyos productos tienen demanda en el mercado y muestran una competitividad equivalente y por tanto pueden ir sustituyendo al cultivo de maíz, son: caña de azúcar, sorgo para grano, sorgo dulce, trigo y remolacha tropical.

El análisis de estos cultivos, reviste importancia significativa, dado que se está orientando las tierras agrícolas de mayor valor a cultivos con demanda y precios internacionales, situación que se deberá aprovechar en toda su extensión.

VALOR FUTURO

Las condiciones para producir etanol y biodiesel mediante la siembra de cultivos distintos al maíz y con resultados económicos de mayor rentabilidad, es una realidad en el mundo y también debe serlo en México.

El Congreso, recientemente aprobó –en lo general- medidas para atender la urgente necesidad de producir etanol y biodiesel a partir de cultivos como: Caña de azúcar, Sorgo dulce y Remolacha tropical, en zonas de riego y Jatrofa curcas y palma africana para las tierras del temporal mexicano.

La demanda de Biodiesel y Etanol es gigantesca y los precios se rigen por los mercados internacionales. Los agricultores de las distintas regiones del país, podrán transformar un estilo de vida que el tiempo empobrece por otro de progreso creciente, al avanzar por otros caminos que tienen u ofrecen, expectativas de mayor progreso y bienestar.

Buena suerte para aquellos agricultores que están observando que una forma de organización diferente, les puede ayudar a crecer conjuntamente con la industria y con ello, alcanzar la transformación de sus productos con un valor agregado de importancia significativa.


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lunes, 15 de octubre de 2007

IMPULSAR EL CRECIMIENTO AGROPECUARIO, ES URGENTE


VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

El impulsar el crecimiento en las regiones agrícolas del país, parece que se complica y se hace menos evidente en la medida que todos en el mundo se acercan a los mercados.

México, en lo que respecta a la obtención de productos agropecuarios en términos de consumo y exportación, pierde terreno a pesar del TLCAN, ante competidores como Brasil, Chile, Ecuador y Perú.

La competitividad en México se pierde -entre otras razones- principalmente por graves y prolongados obstáculos internos que impiden impulsar el crecimiento y desarrollo agropecuario, derivado principalmente por el atraso en infraestructura que tiene que ver con la producción, tales como: Sistemas de irrigación, transporte para el comercio, capacidad para generar tecnología y diseminarla apropiadamente; así como mantener el seguimiento para su adopción por parte de los productores rurales y lo más importante, la ausencia de nuevos diseños de estructuras de organización rural, con el propósito de generar importancia operativa y de negociación comercial, principalmente en zonas localizadas fuera de los distritos de riego.

Resulta inaplazable mover obstáculos internos en todas las áreas, tanto gubernamentales como privadas, para impulsar al campo; es necesario dejar de ver para otro lado buscando las causas donde no están. ¡Ya basta! A través del tiempo se observa que quienes ponen los obstáculos que hacen que el México agrícola no crezca y su desarrollo permanezca estancado los tenemos encima, están en todos lados. Muchos de ellos están en las nóminas públicas y privadas. Sin embargo, sostener a esa gente, aún por tiempos prolongados no es tan grave, lo que si es peligros y se torna insostenible es permitir que por su “comodidad”, ellos sigan impidiendo que el progreso entre al campo.

Según el Banco Mundial (BM), en México de los 24 principales productos de exportación producidos a USA, solo nueve están ampliando su participación en ese mercado. El resto (15), pierde puntos en beneficio de otros competidores.

Ha pesar de que las exportaciones mexicanas de pepinos, mangos, espárragos y coliflor a USA han venido creciendo en los últimos años, los productores nacionales están perdiendo participación en el mercado de esos productos.

Los países sudamericanos, están penetrando fuertemente en los mercados de USA y Canadá adquiriendo cada vez una rebanada más grande del pastel. Los productores del sur del continente están llegando mejor a los mercados de exportación. Ello ha permitido desarrollar mejores técnicas para facilitar las condiciones de exportación, principalmente Chile con técnicas de logística y otras herramientas que les permite estar en los mercados y negociar sus productos con ventajas competitivas.

En México, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), solo diez productos agrícolas de exportación, representan cerca del 50% de las ventas al exterior. Sin embargo ha habido algunos cambios en la composición de estos productos en los últimos años.

En 1995, la cerveza, el café, tomate, ganado bovino vivo, camarones congelados, eran productos que se notaban en las exportaciones mexicanas. Sin embargo, su participación cambió en casi todos ellas desde 1995 a la fecha.

En la década pasada, el café tenía una participación en el mercado de exportación de 8,9%, hoy día se mueve alrededor del 2%. El camarón congelado en 1995, representaba el 7,4% de las ventas al exterior. Una década después, solo alcanzaba el 3,2%. Hoy día sigue perdiendo puntos. La guayaba y el mango en doce años retrocedieron las exportaciones casi un 50%.

Los productos mexicanos que aumentaron su participación en las exportaciones, fueron principalmente la cerveza, el tequila y el aguacate.

Según la OCDE, la evolución que actualmente registran las exportaciones mexicanas ha dado un giro positivo al concurrir con productos de mayor valor agregado.

Lamentablemente México sigue siendo un país que no ha podido capitalizar sus oportunidades e impulsar su crecimiento y mejorar su desarrollo. El deterioro del desempeño del sector agropecuario persiste pese al continuo y cuantioso gasto público “aplicado” en las áreas rurales y agrícolas.

VALOR FUTURO

Los productores agropecuarios hoy día deben ver el mundo de los agronegocios en otra dimensión, por lo que requieren de transformar sus estructuras con reformas reales que impulsen verdaderamente el crecimiento y orienten el desarrollo a derroteros con mejores expectativas.

Inequívocamente, son los productores los mayoritariamente responsables; por lo que, a través de sus organizaciones deberán diseñar la forma de cómo debe enfrentarse hoy día al futuro, con el propósito de producir a fin de competir y complementar la participación en los mercados tanto internos como los de exportación.

México necesita producir más productos en el campo y de mejor manera, en todas sus áreas agropecuarias, debe remplazar cultivos y técnicas que perdieron competitividad, tendrán que surgir y traer nuevas tecnologías que permitan combinar los recursos que se tienen de otra manera, a fin de encontrar la fuerza que les permita alcanzar objetivos de valor, rentables y de competitividad mundial.

El Banco Mundial (BM) a través del Gobierno de México está llegando a las Entidades del país con promociones de financiamiento para el desarrollo de regiones, plazos largos y tasas de interés bajas, cuyo destino sería para el establecimiento de cuencas lecheras, desarrollo forestal, ganadería para carne, fruticultura e industria rural, entre otras. Las condicionantes para ello son principalmente organización de productores y el mercado para la comercialización de productos.

Los presidentes municipales en el futuro cercano, tendrán un papel muy importante para el establecimiento de desarrollos con estas características, ya que de aplicarse con énfasis y calidad en esta tarea, paralelamente y por consecuencia, estarán en condiciones de impulsar realmente el crecimiento en sus respectivos municipios.

Buena suerte para aquellos productores agropecuarios que reniegan de su condición actual y tratan de buscar el cambio al intentar combinar sus recursos de otra manera.

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