20 de Julio de 2008
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *.
Hoy día como en ningún otro momento histórico, la energía es tan importante. Con ella todo se “mueve” y posibilita trasformar más cosas, con mayor rapidez y en mayor volumen que en el pasado reciente. Por ello, resulta ser tal importante para incrementar el crecimiento y desarrollo de cualquier país del mundo
Ante esta situación, los países emergentes deben manejar con sumo cuidado tal hecho. Es imperativo reflexionar en torno a la producción de bioenergía –sus pros y contras- en función a los precursores de la misma, sobre todo cuando se trata de insumos que mayormente han sido utilizados para la alimentación humana y animal. Esto es de vital importancia, sobre todo en países como el nuestro donde por ejemplo: el maíz es un artículo de primera necesidad para la alimentación del conglomerado social.
Es entendible que los “industriales” aboguen porque se les autorice el uso de este grano –entre otros- para la elaboración de biocombustibles tales como el Etanol y el Biodiesel. Es evidente la necesidad de energía que sustituya en el corto y mediano plazo a la energía generada a partir del petróleo. Sin embargo, no se reflexiona sobre el impacto que se origina en términos de suministro alimenticio si se destina para tal efecto insumos como maíz, trigo, sorgo y caña de azúcar entre otros.
Tal situación está situando a muchos países emergentes a manejar con mayor cuidado la producción de bioenergias. Se contrastan dos caminos importantes a seguir: orientar con mayor interés su producción de etanol y biodiesel o bien, fortalecer y mejorar la alimentación y nutrición de su población.
Ante esta disyuntiva trascendental, es menester considerar que en los próximos 20 años la demanda de energéticos seguirá creciendo, en tanto que la disponibilidad y reservas del llamado oro negro estarán declinando seriamente. De ahí lo serio del asunto.
Hoy día, es fácil comprender que la bioenergía es un producto que se puede obtener de productos agrícola mediante el procesamiento de carbohidratos presentes en los mismos. Pero ¿cual es su costo “social”?
Estas reflexiones son muy importantes tomarlas en cuenta, dado que la población ubicada en países en desarrollo (como el nuestro) necesita mayor y mejor alimentación y nutrición; además, en nuestro caso, gran parte de ella proviene del maíz.
Un ejemplo para avanzar. El pollo, es el más eficiente convertidor de granos en carne. Para hacer hoy día, un kilogramo de pollo; se necesitan 2,6 kilogramos de alimento balaceado, compuesto por un 60% de maíz y/o sorgo.
En México, el consumo de pollo en los últimos seis años, creció en un 26%, hasta ubicarse en 25.1 kilogramo por habitante.
Por lo que respecta al huevo, nuestro país, es el cuarto productor a nivel mundial, después de Japón, China y EU. Además, es el primer consumidor de huevo en el mundo ya que actualmente su consumo es superior a los 22 kilogramos por habitante.
En nuestro país, las carnes, ocupan el cuarto lugar en las preferencias de los consumidores (después de la leche, el huevo y el pollo). Para todos estos productos, se requiere de granos y cereales coparticipes en la alimentación animal.
Un ejemplo para avanzar: Los becerros y toretes en engorda intensiva, para alcanzar un peso vivo de 450 kilogramos, desde los 250 kilogramos, requieren aproximadamente mil kilogramos de alimento balanceado que contiene un 60% de maíz.
Por lo que respecta a la producción de leche, la situación es un tanto similar, un kilo de alimento balanceado por cada tres litros de leche producida.. Empero la situación va mas allá, se tiene que producir más y con mayor calidad. Las importaciones de leche siguen siendo muy elevadas y la creciente necesidad de consumo del líquido blanco es cada vez mayor.
Es de observar la importancia que tienen los productos precursores de bioenergéticos; pero también debe quedar clara su importancia como coparticipes en la alimentación del ser humano. Nuestros productores agrícolas son fundamentalmente productores de maíz, sobre todo en los últimos años. Sin embargo, sé debe encontrar mejores técnicas y estrategias para elevar la productividad y rentabilidad de este cultivo, ya que hoy día es una esperanza económica para los agricultores mexicanos.
VALOR FUTURO
Nuestro país, tiene que estar bien preparado para el 2010, con una agricultura y ganadería más eficiente; capaz de alimentar adecuadamente a su población y generar excedentes para la elaboración de biocombustibles.
Para ello será necesario elaborar y revisar programas estimulados a elevar la producción y productividad del agro, en un marco de mayor dureza en las exigencias operativas para ambos lados (productores y agentes de apoyo) sin soslayar la aplicación oportuna y suficiente de los recursos financieros y tecnológicos.
Por los tiempos apremiantes que existen, deberemos pensar en dejar de conducirnos como generalmente lo hacemos mal y tarde. Es urgente motivar a los agentes tecnológicos y de apoyo económico que existen en algunos Estados, pero que lamentablemente han sido generadores de pobres respuestas productivas en términos de su participación en el PIB.
Por ejemplo, el Estado de Sinaloa. Tiene una agricultura de riego pujante, es la principal productora de maíz en el país. Sin embargo, su agricultura de temporal es un atraso que da vergüenza, tiene condiciones que es urgente explotar y aprovechar las casi 700 mil hectáreas disponibles. El temporal en Sinaloa es bueno comparado con el 40% del territorio nacional; puntualmente diría: es mejor que las Bajas Californias, Sonora, chihuahua, Coahuila, Nuevo León Zacatecas y otros.
Esta situación permite establecer posibilidades productivas bajo temporal, con niveles de éxito aceptable y riesgos plenamente identificados.
Buena suerte para todos en el 2010 y que la productividad en el campo sea el mejor apoyo compartido que el gobierno y los productores agropecuarios le ofrezcan a la sociedad. Ya es hora, ¿No lo creen?
Agronegocios: proyectos y financiación*
TEL: (CEL: 044(6672) 154545
E-mail: rmf1208@hotmail.com
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *.
Hoy día como en ningún otro momento histórico, la energía es tan importante. Con ella todo se “mueve” y posibilita trasformar más cosas, con mayor rapidez y en mayor volumen que en el pasado reciente. Por ello, resulta ser tal importante para incrementar el crecimiento y desarrollo de cualquier país del mundo
Ante esta situación, los países emergentes deben manejar con sumo cuidado tal hecho. Es imperativo reflexionar en torno a la producción de bioenergía –sus pros y contras- en función a los precursores de la misma, sobre todo cuando se trata de insumos que mayormente han sido utilizados para la alimentación humana y animal. Esto es de vital importancia, sobre todo en países como el nuestro donde por ejemplo: el maíz es un artículo de primera necesidad para la alimentación del conglomerado social.
Es entendible que los “industriales” aboguen porque se les autorice el uso de este grano –entre otros- para la elaboración de biocombustibles tales como el Etanol y el Biodiesel. Es evidente la necesidad de energía que sustituya en el corto y mediano plazo a la energía generada a partir del petróleo. Sin embargo, no se reflexiona sobre el impacto que se origina en términos de suministro alimenticio si se destina para tal efecto insumos como maíz, trigo, sorgo y caña de azúcar entre otros.
Tal situación está situando a muchos países emergentes a manejar con mayor cuidado la producción de bioenergias. Se contrastan dos caminos importantes a seguir: orientar con mayor interés su producción de etanol y biodiesel o bien, fortalecer y mejorar la alimentación y nutrición de su población.
Ante esta disyuntiva trascendental, es menester considerar que en los próximos 20 años la demanda de energéticos seguirá creciendo, en tanto que la disponibilidad y reservas del llamado oro negro estarán declinando seriamente. De ahí lo serio del asunto.
Hoy día, es fácil comprender que la bioenergía es un producto que se puede obtener de productos agrícola mediante el procesamiento de carbohidratos presentes en los mismos. Pero ¿cual es su costo “social”?
Estas reflexiones son muy importantes tomarlas en cuenta, dado que la población ubicada en países en desarrollo (como el nuestro) necesita mayor y mejor alimentación y nutrición; además, en nuestro caso, gran parte de ella proviene del maíz.
Un ejemplo para avanzar. El pollo, es el más eficiente convertidor de granos en carne. Para hacer hoy día, un kilogramo de pollo; se necesitan 2,6 kilogramos de alimento balaceado, compuesto por un 60% de maíz y/o sorgo.
En México, el consumo de pollo en los últimos seis años, creció en un 26%, hasta ubicarse en 25.1 kilogramo por habitante.
Por lo que respecta al huevo, nuestro país, es el cuarto productor a nivel mundial, después de Japón, China y EU. Además, es el primer consumidor de huevo en el mundo ya que actualmente su consumo es superior a los 22 kilogramos por habitante.
En nuestro país, las carnes, ocupan el cuarto lugar en las preferencias de los consumidores (después de la leche, el huevo y el pollo). Para todos estos productos, se requiere de granos y cereales coparticipes en la alimentación animal.
Un ejemplo para avanzar: Los becerros y toretes en engorda intensiva, para alcanzar un peso vivo de 450 kilogramos, desde los 250 kilogramos, requieren aproximadamente mil kilogramos de alimento balanceado que contiene un 60% de maíz.
Por lo que respecta a la producción de leche, la situación es un tanto similar, un kilo de alimento balanceado por cada tres litros de leche producida.. Empero la situación va mas allá, se tiene que producir más y con mayor calidad. Las importaciones de leche siguen siendo muy elevadas y la creciente necesidad de consumo del líquido blanco es cada vez mayor.
Es de observar la importancia que tienen los productos precursores de bioenergéticos; pero también debe quedar clara su importancia como coparticipes en la alimentación del ser humano. Nuestros productores agrícolas son fundamentalmente productores de maíz, sobre todo en los últimos años. Sin embargo, sé debe encontrar mejores técnicas y estrategias para elevar la productividad y rentabilidad de este cultivo, ya que hoy día es una esperanza económica para los agricultores mexicanos.
VALOR FUTURO
Nuestro país, tiene que estar bien preparado para el 2010, con una agricultura y ganadería más eficiente; capaz de alimentar adecuadamente a su población y generar excedentes para la elaboración de biocombustibles.
Para ello será necesario elaborar y revisar programas estimulados a elevar la producción y productividad del agro, en un marco de mayor dureza en las exigencias operativas para ambos lados (productores y agentes de apoyo) sin soslayar la aplicación oportuna y suficiente de los recursos financieros y tecnológicos.
Por los tiempos apremiantes que existen, deberemos pensar en dejar de conducirnos como generalmente lo hacemos mal y tarde. Es urgente motivar a los agentes tecnológicos y de apoyo económico que existen en algunos Estados, pero que lamentablemente han sido generadores de pobres respuestas productivas en términos de su participación en el PIB.
Por ejemplo, el Estado de Sinaloa. Tiene una agricultura de riego pujante, es la principal productora de maíz en el país. Sin embargo, su agricultura de temporal es un atraso que da vergüenza, tiene condiciones que es urgente explotar y aprovechar las casi 700 mil hectáreas disponibles. El temporal en Sinaloa es bueno comparado con el 40% del territorio nacional; puntualmente diría: es mejor que las Bajas Californias, Sonora, chihuahua, Coahuila, Nuevo León Zacatecas y otros.
Esta situación permite establecer posibilidades productivas bajo temporal, con niveles de éxito aceptable y riesgos plenamente identificados.
Buena suerte para todos en el 2010 y que la productividad en el campo sea el mejor apoyo compartido que el gobierno y los productores agropecuarios le ofrezcan a la sociedad. Ya es hora, ¿No lo creen?
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Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/