Abril 26 de 2009
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
En días pasados un periódico local, difundió en un artículo relacionado con las cadenas productivas que en el Estado de Sinaloa; en el año 2001 había registradas 15,331 empresas y para el 2009, solo existen 9,957 empresas en cadenas productivas, según el último reporte del Sistema de Información Empresarial mexicano (SIEM).
Esta notable disminución -del 36%- en el periodo de ocho años, obedece a factores tanto internos como externos de las empresas y de los empresarios mismos; podemos observar que en otras entidades el incremento de empresas registradas en cadena productivas aumentó, tal como se registra en el Estados de Aguas Calientes de 6,074, en el año 2001 a 6,874 en 2,009, Baja california Sur, 8,613 y 10,553 en 2009, Jalisco 79,788 en el 2001 y 98,326 en 2009, Querétaro, 5,981 y 28,684 en 2009 y así entre otros ejemplos.
Resulta importante reconocer los esfuerzos que la Secretaría de Economía (SE), Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo rural, pesca y alimentación (SAGARPA) y especialmente Nacional Financiera (NAFIN), vienen realizando a fin de que las cadenas productivas se conviertan en eficientes herramientas de trabajo en las empresas mexicanas. Sin embargo, parece que hoy por hoy este no es el mejor camino que se requiere transitar, a objeto de ayudar a las empresas a que generen mayor producción, reduzcan sus costos de operación, obtengan productos cada vez de mejor calidad e incrementen el uso de mano de obra en niveles de eficiencia más notables.
La creación de cadenas productivas en el Estado de Sinaloa, principalmente en los apartados de trasformación y sector agropecuario; se complica aún más, dado que en estos sectores productivos no les interesa -y es evidente- estar “formalmente” en una cadena productiva que puede resultar interesante en el largo plazo.
Las recomendaciones más recurrentes en las PYMES, es estar en cadenas productivas, ya que resulta económicamente más conveniente trabajar asociados; en cambio, la “administración independiente y solitaria” de una pequeña empresa, trabaja habitualmente con una pobre capacidad competitiva.
Sin embargo, hace falta más que buenas intenciones para estar en cadenas productivas; como es: falta de liderazgo, dificultades financieras, acceso al financiamiento, comercialización de insumos y el mercadeo de sus productos en la mayoría de las PYMES. Hoy día, se encuentran navegando en aguas turbulentas que mas que asociarse para eficientar sus procesos, solo quieren “sacar la cabeza” para no ahogarse, dada las circunstancias que hoy se viven una gran parte de las pequeñas empresas mexicanas.
VALOR FUTURO
El negocio agrícola, es el conjunto de operaciones que tiene que ver con la producción, procesamiento, almacenamiento, distribución, comercialización de insumos y productos agropecuarios, además de forestales e incluyen los servicios de apoyo.
Una cadena agroproductiva no existe físicamente, este concepto permite identificar y examinar el comportamiento de los flujos de capital y materiales, las transacciones económicas, distribución de los beneficios y sus limitaciones.
Ante estas situaciones que parece que son complicadas para la creación de cadenas productivas; los empresarios no atienden continuamente los requerimientos que las cadenas exigen, para que estas se vayan fortaleciendo y que su desempeño cause cada vez mejores impactos en el desarrollo y crecimiento de la empresa.
La visión de negocios de los empresarios (principalmente en el sector agropecuarios), en relación con las cadenas productivas, solamente tratan de fortalecer lo mejor que se pueda los eslabones dentro de su propia empresa y empiezan hasta ahora, a visualizar posibilidades de asociación en alianzas estratégicas con mayor y mejor manejo de algunos insumos y servicios, a través de sus propios organismos. Estos mecanismos de alguna manera son avances en la creación de cadenas productivas incompletas.
El mundo que ahora le está tocando vivir a nuestra generación, parece que da más vueltas que las que podemos contar, entonces es necesario y urgente “equipar” principalmente a los empresarios en general y particularmente en el sector agropecuario con nuevas ideas y otras estrategias, especialmente en los procesos que habrá definitivamente que enfrentar mejor después de las cosechas.
Para inquietar a los pequeños productores rurales ante las circunstancias que el futuro está enseñando, los organismos de los propios agricultores y ganaderos deben estar listos para desarrollar nuevas visiones capaces de orientar y capacitar a los productores a objeto de estar en mejor situación para enfrentarse a los tiempos que vienen.
En resumen, las cadenas productivas son herramientas importantes para mejorar los procesos de las empresas, sin embargo considero que se seguirán usando técnicas que den respuesta en plazos breves y correcciones rápidas, condición que hace difícil la utilización y creación de las cadenas productivas, dado que no corren a la velocidad que hoy día se requiere, por tanto estarán recluidas en un lugar de lenta y escasa utilización en el futuro. Sin embargo, estarán ahí y se seguirán conformando y perfeccionándose hasta poder llegar a su completa utilización.
Un buen plan, bien diseñado y utilizado para avanzar a buen ritmo, por senderos bien enfocados, siempre será una valiosa herramienta para impulsar hacia el progreso a las pequeñas empresas mexicanas.
Buena suerte para aquellos productores rurales que están buscando nuevas tecnologías mas allá de sus propias cosechas a objeto de incrementar sus ingreso, así como distribuir con mejor capacidad el riesgo y minimizar su contenido
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