jueves, 1 de abril de 2010

EL CEDITO AGRICOLA EN MEXICO

Marzo 28 de 2010
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
“Otra manera de interpretar la información”

Hoy día, la producción de alimentos se ha convertido en muchos países, en un eslabón cada vez más valioso e importante en la cadena que hace progresar a una nación.

En nuestro país, parece que las autoridades del ramo y los productores agrícolas, no están viendo el horizonte, como lo están observando en otras partes del mundo, en lo que respecta a la producción de alimentos. Hoy día en nuestro país, se produce caro, poco y cada vez se importa más de casi todos los productos. La dependencia alimentaria es cada vez más peligrosa y las importaciones son crecientes, principalmente en: trigo, sorgo, maíz, grasas, oleaginosas, derivados de cerdo y bovinos, entre otras.

En México, se requiere hacer esfuerzos serios en términos de crecimiento y desarrollo; resulta urgente y necesario, la adopción de nuevos modelos que impulsen verdaderamente al campo. A objeto de alcanzar esta condición, es necesario reconocer que los programas establecidos y los recursos asignados del gobierno (Estatal y federal), no son suficientes, ya que desde hace muchos años se han implementado diversos programas orientados al apoyo del progreso del campo mexicano. Los resultados de ello -hasta la fecha- solo ha servido para “cambiar un programa por otro” con costos cada vez más crecientes. Tal situación está preocupando cada vez más a la sociedad por el abandono y la tasa de productividad que hoy día se observa en el campo mexicano. Los apoyos financieros a pequeños grupos “constituidos en el camino”, están mostrando -casi de manera inmediata- su corta rentabilidad y pobre productividad. Son escasos los proyectos que están en operación a 24 meses después de recibir el apoyo, siempre y cuando, estos han sido aplicados a productores que corresponden por su condición a las características y objetivos del programa.

México, hoy día, cuenta con un poco más de cinco millones de productores rurales y el 77% de ellos cuenta con una superficie menor a cinco hectáreas. Existen 219 mil empresas rurales, pero el 95% son micro y pequeñas empresas. Solamente el 20% de los agricultores tiene acceso al crédito y el 65% de estos recursos proviene de proveedores de insumos y de instituciones financieras no bancarias (IFNB)

En 2008, la participación de la banca en el crédito agrícola era del 0.14% del PIB y en la ganadería se redujo hasta el 0.13%; en tanto que en 1994, el crédito agrícola en México era del 2.19% del PIB, en agricultura y en ganadería del 1.31%. Las crisis financieras fueron las causantes del abandono financiero que hoy se tiene en todos los sectores productivos del país. Tal situación se ha prolongando demasiado, dado que a la fecha, no se observan acciones suficientes que incidan categóricamente en el cambio de la participación de la banca, en el financiamiento al campo.


VALOR FUTURO

ES evidente que el progreso se tendrá que construir de otro modo. Los modelos que deberán adoptarse a objeto de impulsar el desarrollo en el campo deberán construirse de otra manera; resulta sumamente importante el incorporar en sus contenidos aspectos tales como: Mayor seriedad en los tratos, más y mejores conocimientos por parte de los agentes que participan, adquirir un mejor dominio de mercados de productos, constitución de empresas rurales de mayor envergadura, obtener financiamiento bancario apropiado, Implantar el seguimiento operativo de los proyectos, incrementar el tamaño de los proyectos; así como, más gente involucrada, capacitada y organizada para progresar, entre otras acciones.

Resulta conveniente recomendar, que los recursos gubernamentales que se aplican a programas a objeto de impulsar el desarrollo, se destinen en mayor proporción a otros aspectos igualmente importantes como son: Capacitación de técnicos y productores; desarrollar y constituir organizaciones de productores rurales, que generen capacidades de conformar empresas, de un tamaño tal, que permita una mejor administración de economías de escala; lograr condiciones negociadoras de primer nivel y en otra dimensión, principalmente en los aspectos fundamentales como son: el financiamiento, administración de riesgos, logística, insumos, servicios, comercialización de productos, entre otros.

Instrumentar nuevas figuras, que operen en el campo en condiciones de alta rentabilidad, es un objetivo necesario; sin embargo, paralelo a ello, resulta urgente elevar la producción y reducir considerablemente los costos de producción en las actividades productivas, a fin de mejorar de manera notable, la productividad.

La implementación de esos nuevos mecanismos asociativos, requieren formarse a mayor velocidad, tratando dentro de la fortaleza de su proceso, eliminar hasta donde sea posible al “coyotaje” que pulula en los valles agrícolas, promoviendo sus servicios, (Venta de semillas, fertilizantes, agroquímicos, almacenaje, comercialización de productos y financiamiento, entre otros), disfrazados de parafinancieras, cuya evolución ha sido muy importante, pero hoy día están aniquilando de manera acelerada el progreso, las utilidades de los negocios agrícolas y lo más grave, que atrasan el desarrollo empresarial de los productores agropecuario y la competitividad de las empresas.

A efecto de impulsar con fuerza el desarrollo agrícola en nuestro país, resulta necesario el apoyo del sector financiero nacional e internacional, mediante una decidida participación con recursos suficientes y aplicados apropiadamente en el campo mexicano, a objeto de destrabar el desarrollo y eliminar la obsolescencia operativa y el atraso productivo del país.

Las instituciones de crédito establecidas en nuestro país, para estar en condiciones apropiadas a objeto de prestar dinero a las actividades productivas en el campo mexicano, requieren entre otras cosas, que se cubran las siguientes condiciones: seguridad operativa, garantías adecuadas, “productividad” del dinero prestado, riesgos “a la medida” de las actividades que se pretendan apoyar y provechosos proyectos. En este contexto habrá que encontrar los caminos convenientes para que la banca esté en condiciones de hacer negocios con las empresas de los productores agrícolas.

Por su parte, los productores agropecuarios con la presentación de sus proyectos, estarán en condiciones de plasmar todos aquellos aspectos requeridos y demostrar la conveniencia de caminar juntos en planes de negocios adecuadamente instrumentados; ello es interesante y resulta conveniente para todos.

Buena suerte al sector rural, deseando que los cambios que se requieren para hacer una agricultura en otras dimensiones, sucedan lo más pronto posible, cuidando el orden operativo y la organización demandada; a fin de, impulsar con nuevos bríos nuevas estrategias que permitan hacer negocios rentables en el campo mexicano.

VALOR PRESENTE, informa a sus amables lectores que el próximo artículo volverá a aparecer hasta después de semana de pascua. Disfruten las vacaciones de Semana santa y felicidades.


Agronegocios: proyectos y financiación*
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