Julio 15 de 2007
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Hoy por hoy, el financiamiento para el área rural en México, se encuentra en su mejor momento, dado que nuestro país sostiene una condición macroeconómica favorable, permitiendo con ella una estabilidad económica que casi alcanza los diez años de sentir y disfrutar plenamente de sus ventajas. También se denotan los estímulos otorgados por parte del gobierno, en los precios de los principales productos agrícolas, con el propósito de que sus mercados alcancen niveles competitivos; además, es notable una mayor atención de las políticas públicas y un interés creciente por apoyar de mejor manera y con mayores recursos al sector rural.
Ante este panorama que se observa claramente en el horizonte, me pregunto ¿Por qué se hace uso escasamente del financiamiento agropecuario y menos aun el financiamiento a largo plazo?
En el Estado de Sinaloa –en las zonas de riego- el financiamiento institucional sigue fluyendo y en la medida que el tiempo trascurre, los recursos son mayores y la demanda se incrementa; sin embargo, me parece que la velocidad conque estos elementos operan es todavía lenta y complicada, derivada principalmente por negligencia de una gran parte de los productores en aportar los elementos necesarios para cubrir los requerimientos solicitados por la banca. Además, la falta de mayor y mejor comunicación de información financiera que este dirigida a los hombres del campo y un mayor compromiso de los organizaciones para orientar con calidad a sus agremiados, sobre la gran necesidad y conveniencia de utilizar el financiamiento para impulsar realmente el desarrollo agropecuario de nuestras regiones agrícolas
En nuestra región, el financiamiento institucional, todavía encuentra muchas dificultades para su operación, por lo que hace difícil que logre alcanzar niveles superiores al 40% de las necesidades de inversión –crédito de avio- a objeto de cubrir los gastos directos de producción, en los cultivos de: Maíz, Trigo, Sorgo, Caña de Azúcar, Garbanzo y otros.
El acercamiento a las instituciones de crédito por parte de los productores activos, generalmente sucede en escasa proporción, aún en las regiones de agricultura comercial. Tal situación se debe principalmente a que el agricultor “piensa” que encontrará todos los obstáculos posibles para no recibir el crédito, sin verificar efectivamente si tal suposición es verdadera; en lugar de ello, buscan recursos financieros no institucionales como: agiotistas, comerciantes en insumos agrícolas y otras fuentes económicas de apoyo, con el propósito de realizar oportunamente sus cultivos.
Hoy día, por ejemplo, el costo del financiamiento institucional para la siembra y cosecha de maíz, representa tan solo una proporción del 7,2% del desembolso total que se realiza por hectárea, cuando el costo es de $14,630; la tasa de interés aplicada del 10,5%, calculada en base a TIIE + 3 puntos y el plazo ocupado para el retorno de la inversión es de ocho meses.
Bajo esta perspectiva, la proporción del costo del dinero en relación a la inversión total por hectárea para producir algún cultivo con financiamiento bancario es interesante, ya que, realmente hace mucho tiempo que no se registraban valores tan bajos para cubrir interés financiero.
Es importante destacar que las coberturas de seguridad –garantías- para dar certeza a la recuperación del dinero prestado en una proporción cercana al 80% se pueden actualmente adquirir fácilmente y, a bajo costo.
Hoy día el financiamiento al campo presenta otra dimensión, si lo tratamos de comparar con lo que sucedía hace apenas dos lustros. Ahora, para los productos agropecuarios los mercados generalmente son rápidos y variados, responden por su demanda en todo el mundo y los precios de venta también.
Las tendencias de los precios de cereales y oleaginosas en el mundo, se incrementan, presentando un horizonte claro y sin cambios notables para los próximos años.
En México, es importante observar, -principalmente en las zonas agrícolas de riego- que la productividad en el campo se acerca rápidamente a la productividad que genera la economía nacional, ello hace menos complicado inducir la inversión privada en el campo.
En esta interesante condición, las organizaciones de productores deben aprovechar rápida y urgentemente tal circunstancia, a objeto de generar la infraestructura necesaria para enfrentar mejor a las exigencias del futuro.
Esta particularidad es muy importante y por tanto, los productores no deben permitir que los apoyos lleguen etiquetados. Los agricultores deben indicar que es lo que se requiere, en que se debe aplicar, el monto de los recursos, sus tiempos y como se retornará el financiamiento utilizado. El Estado, además de inducir positivamente el flujo de los recursos, debe hacer esfuerzos en promoción para el desarrollo de las actuales y nuevas organizaciones de agricultores.
De esta manera se puede evitar volver a caer en pobres resultados tanto en magnitud como calidad con programas de apoyo que aun existen con respuestas poco alentadoras.
VALOR FUTURO
Tanto la Banca Oficial, Banca Privada, Fondos de Fomento Agropecuario y los propios productores rurales a través de sus distintas formas de organización, necesitan hacer esfuerzos más grandes y de mayor importancia en la cantidad, distribución y utilización de recursos financieros. El propósito, debe ser impulsar urgentemente, en serio y con inteligencia, al sector agropecuario; el cual demanda una inversión significativamente mayor que lo que hoy se utiliza para la producción agrícola; además, debe de incrementarse notablemente el financiamiento a largo plazo con el propósito de agregar valor a la producción primaria.
Las organizaciones creadas por productores agropecuarios en combinación con agentes financieros oficiales y privados, podrían “acomodar” dentro de los programas financieros que actualmente se encuentran en operación, nuevas estrategias financieras encaminadas a favorecer la exención hasta de dos puntos en las tasas de interés y lo más importante, propiciar apoyos financieros a largo plazo para la formación de infraestructura con plazos hasta de 20 años...
Buena suerte para los agricultores que ven en la unión, una oportunidad de progreso más rápida y segura.
Agronegocios: Proyectos y Financiación
TEL: (667) 712-37-27; CEL: (6672) 15-45-45
EMAIL: meraz@cln.megared.net.mx
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Hoy por hoy, el financiamiento para el área rural en México, se encuentra en su mejor momento, dado que nuestro país sostiene una condición macroeconómica favorable, permitiendo con ella una estabilidad económica que casi alcanza los diez años de sentir y disfrutar plenamente de sus ventajas. También se denotan los estímulos otorgados por parte del gobierno, en los precios de los principales productos agrícolas, con el propósito de que sus mercados alcancen niveles competitivos; además, es notable una mayor atención de las políticas públicas y un interés creciente por apoyar de mejor manera y con mayores recursos al sector rural.
Ante este panorama que se observa claramente en el horizonte, me pregunto ¿Por qué se hace uso escasamente del financiamiento agropecuario y menos aun el financiamiento a largo plazo?
En el Estado de Sinaloa –en las zonas de riego- el financiamiento institucional sigue fluyendo y en la medida que el tiempo trascurre, los recursos son mayores y la demanda se incrementa; sin embargo, me parece que la velocidad conque estos elementos operan es todavía lenta y complicada, derivada principalmente por negligencia de una gran parte de los productores en aportar los elementos necesarios para cubrir los requerimientos solicitados por la banca. Además, la falta de mayor y mejor comunicación de información financiera que este dirigida a los hombres del campo y un mayor compromiso de los organizaciones para orientar con calidad a sus agremiados, sobre la gran necesidad y conveniencia de utilizar el financiamiento para impulsar realmente el desarrollo agropecuario de nuestras regiones agrícolas
En nuestra región, el financiamiento institucional, todavía encuentra muchas dificultades para su operación, por lo que hace difícil que logre alcanzar niveles superiores al 40% de las necesidades de inversión –crédito de avio- a objeto de cubrir los gastos directos de producción, en los cultivos de: Maíz, Trigo, Sorgo, Caña de Azúcar, Garbanzo y otros.
El acercamiento a las instituciones de crédito por parte de los productores activos, generalmente sucede en escasa proporción, aún en las regiones de agricultura comercial. Tal situación se debe principalmente a que el agricultor “piensa” que encontrará todos los obstáculos posibles para no recibir el crédito, sin verificar efectivamente si tal suposición es verdadera; en lugar de ello, buscan recursos financieros no institucionales como: agiotistas, comerciantes en insumos agrícolas y otras fuentes económicas de apoyo, con el propósito de realizar oportunamente sus cultivos.
Hoy día, por ejemplo, el costo del financiamiento institucional para la siembra y cosecha de maíz, representa tan solo una proporción del 7,2% del desembolso total que se realiza por hectárea, cuando el costo es de $14,630; la tasa de interés aplicada del 10,5%, calculada en base a TIIE + 3 puntos y el plazo ocupado para el retorno de la inversión es de ocho meses.
Bajo esta perspectiva, la proporción del costo del dinero en relación a la inversión total por hectárea para producir algún cultivo con financiamiento bancario es interesante, ya que, realmente hace mucho tiempo que no se registraban valores tan bajos para cubrir interés financiero.
Es importante destacar que las coberturas de seguridad –garantías- para dar certeza a la recuperación del dinero prestado en una proporción cercana al 80% se pueden actualmente adquirir fácilmente y, a bajo costo.
Hoy día el financiamiento al campo presenta otra dimensión, si lo tratamos de comparar con lo que sucedía hace apenas dos lustros. Ahora, para los productos agropecuarios los mercados generalmente son rápidos y variados, responden por su demanda en todo el mundo y los precios de venta también.
Las tendencias de los precios de cereales y oleaginosas en el mundo, se incrementan, presentando un horizonte claro y sin cambios notables para los próximos años.
En México, es importante observar, -principalmente en las zonas agrícolas de riego- que la productividad en el campo se acerca rápidamente a la productividad que genera la economía nacional, ello hace menos complicado inducir la inversión privada en el campo.
En esta interesante condición, las organizaciones de productores deben aprovechar rápida y urgentemente tal circunstancia, a objeto de generar la infraestructura necesaria para enfrentar mejor a las exigencias del futuro.
Esta particularidad es muy importante y por tanto, los productores no deben permitir que los apoyos lleguen etiquetados. Los agricultores deben indicar que es lo que se requiere, en que se debe aplicar, el monto de los recursos, sus tiempos y como se retornará el financiamiento utilizado. El Estado, además de inducir positivamente el flujo de los recursos, debe hacer esfuerzos en promoción para el desarrollo de las actuales y nuevas organizaciones de agricultores.
De esta manera se puede evitar volver a caer en pobres resultados tanto en magnitud como calidad con programas de apoyo que aun existen con respuestas poco alentadoras.
VALOR FUTURO
Tanto la Banca Oficial, Banca Privada, Fondos de Fomento Agropecuario y los propios productores rurales a través de sus distintas formas de organización, necesitan hacer esfuerzos más grandes y de mayor importancia en la cantidad, distribución y utilización de recursos financieros. El propósito, debe ser impulsar urgentemente, en serio y con inteligencia, al sector agropecuario; el cual demanda una inversión significativamente mayor que lo que hoy se utiliza para la producción agrícola; además, debe de incrementarse notablemente el financiamiento a largo plazo con el propósito de agregar valor a la producción primaria.
Las organizaciones creadas por productores agropecuarios en combinación con agentes financieros oficiales y privados, podrían “acomodar” dentro de los programas financieros que actualmente se encuentran en operación, nuevas estrategias financieras encaminadas a favorecer la exención hasta de dos puntos en las tasas de interés y lo más importante, propiciar apoyos financieros a largo plazo para la formación de infraestructura con plazos hasta de 20 años...
Buena suerte para los agricultores que ven en la unión, una oportunidad de progreso más rápida y segura.
Agronegocios: Proyectos y Financiación
TEL: (667) 712-37-27; CEL: (6672) 15-45-45
EMAIL: meraz@cln.megared.net.mx
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/