lunes, 30 de julio de 2007

EL ETANOL...¿ES UN PROBLEMA PARA MÉXICO?


Julio 29 de 2007
VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

Buscar alternativas para producir biocarburantes capaces de sustituir parcialmente el petróleo en un par de lustros, es una necesidad inaplazable. Actualmente, la mayor parte de los países en el mundo, están tomando medidas importantes y de alguna manera realizando acciones de acuerdo a sus posibilidades en esa dirección.

Hoy día, México está haciendo esfuerzos para producir etanol, siguiendo tecnologías norteamericanas; para ello, pretenden utilizar productos básicos para la alimentación humana, tales como: maíz, sorgo y trigo como sus ingredientes principales, de acuerdo a la disponibilidad de ellos en las diversas regiones donde intentan producir el bioenergético. Por ejemplo: En Sonora, trigo y sorgo, en Sinaloa, maíz y sorgo y en Tamaulipas, maíz, sorgo y caña de azúcar y así sucesivamente.

Nuestro país cuenta con quince entidades federativas donde se produce caña de azúcar; en trece de ellas, las precipitaciones generalmente son superiores a los 1,200 mm anuales repartidos en prácticamente nueve meses del año. Distribuir mejor la producción agrícola en el temporal húmedo, a través de maíz y caña de azúcar, significaría obtener cambios económicos importantes y positivos en los productores agrícolas, ello sin afectar mayormente la producción de maíz en muchas regiones del país.

México, posee 22 millones de hectáreas útiles para la agricultura y de ellas, 16 millones se encuentran en área de temporal, el resto son de riego, con diversas condiciones de manejo de agua.

En los quince Estados, donde se siembra caña de azúcar –clima trópico húmedo- con resultados muy pobres en cuanto a manejo y rendimientos unitarios relativamente bajos comparados con otras regiones del mundo; por ello, resulta difícil de mejorar tal situación siguiendo las técnicas de producción que hasta ahora vienen operando.

Pese a lo anterior, el productor cañero a nivel nacional obtiene rendimientos promedio de 74 toneladas por hectárea, mismo que sin duda puede incrementarse significativamente hasta un nivel de 85 toneladas por hectárea, en los próximos cinco años.

En otro apartado, podemos observar que el rendimiento promedio en el cultivo de maíz en nuestro país, es apenas de 3,5 toneladas por hectárea. Sin duda, en ambos cultivos (Caña y Maíz) la necesidad de incrementar tanto el rendimiento como la superficie es urgente.

Pareciera que una parte importante de los industriales de la caña, así como altos funcionarios del gobierno y algunos miembros del Congreso, prefieren que la producción de caña de azúcar siga el camino que lleva. La impresión que se tiene por parte de los productores y los posibles consumidores del azúcar, es que existe una valoración como “asunto peligroso” en el hecho de alterar positivamente este importante sector de la economía y por lo tanto “nadie quiere dar la cara a favor de...”, Como no se acciona al respecto, no se propicia un desarrollo social más justo y equilibrado para la población que vive en esas regiones del país.

Compartir la tierra agrícola en mejores proporciones para sembrar caña de azúcar y maíz en el trópico húmedo a objeto de cultivar un millón de hectáreas de caña de azúcar en el año 2012 y alcanzar rendimientos promedio de 85 toneladas por hectárea, resulta un problema grave para las factorías cañeras, ya que la producción de campo pasaría por encima de la capacidad instalada de los ingenios existente hoy día.

Producir en México, siete millones de toneladas de azúcar hoy día, es imposible en un tiempo de zafra adecuado sin menoscabo de pérdidas de calidad de la caña cortada y entregada oportunamente al batey.

Hoy, la caña de azúcar es un cultivo que los agricultores deben observar como una expectativa de producción importante, generadora de riqueza y con demanda creciente y sostenida.

VALOR FUTURO

Los agricultores en muchas regiones de nuestro país, están poniendo en duda reconocer plenamente hoy día a la caña de azúcar como un cultivo“amarrado” a la producción de azúcar como único futuro.

Hoy, se puede negociar abiertamente y con seguridad operativa con agentes económicos interesados en el desarrollo de otras oportunidades importantes para este cultivo. Para ello, es necesario establecer arreglos previos exponiendo las conveniencias y respuestas financieras y de mercado, tratando para ello permanecer lejos de la “influencia” de los ingenios establecidos y la producción obligada de azúcar.

De realizar el planteamiento de condiciones productivas combinadas con estrategias de negocios para la producción directa de etanol incluyendo la factoría correspondiente, es muy probable que se esté en el camino correcto en comparación con otras opciones de rentabilidad y productividad en la agricultura tradicional.

El valor del etanol se debe medir de acuerdo a los precios internacionales vigentes; el proyecto evidentemente aportará retornos interesantes y estos se trasformarán en un buen negocio, sobre todo, es necesario evitar el cálculo económico de producir etanol mediante el precio del azúcar en el mercado mexicano; ya que esto es una utopía que empieza a utilizarse para exponer las dificultades que existen para competir en el mercado mundial.

El argumento más poderoso y que no tiene la fuerza suficiente para ser atendido, es el hecho de que Brasil tardo más de 20 años para llegar a donde está.

México tendrá que adquirir la tecnología necesaria para llegar en un tiempo mucho menor y avanzar paralelo a otros países productores de etanol.
Buena suerte para todos los agricultores que están observando que producir caña sin entrar en arreglos con los ingenios, puede ser una opción más interesante y de mayor alcance económico que producir maíz en algunas regiones del país.

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