lunes, 5 de noviembre de 2007

CONDICIONES PRESENTES Y FUTURAS DE LA AGRICULTURA MEXICANA



VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

México hoy día presenta condiciones inigualables para incrementar su crecimiento y desarrollo en muchas áreas de su economía y con mayor profundidad en el sector agropecuario.

Este país, en ningún momento de su historial agrícola ha tenido condiciones para el desarrollo como actualmente se presentan.

Los mercados internacionales de productos agrícolas y pecuarios, hoy día exigen volúmenes cada vez mayores y en la medida que el tiempo avanza, los precios internacionales de los productos primarios crecen continuamente.

Ante esta tesitura de gran importancia, muchos países estimulan de diversas formas la producción de sus agricultores y ganaderos; algunos lo hacen con subsidios, otros con nuevos modelos diseñados para impulsar con eficacia el desarrollo en el campo, de manera que este se dé más ordenado y con mejores respuestas.

En nuestro país, hoy día no se está haciendo lo suficiente y mucho menos de manera equilibrada para hacer productivo el campo en todas sus regiones agropecuarias importantes. Esto es muy lamentable dado que es ya inminente la apertura total del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), en las próximas semanas.

México necesita incrementar la inversión y la productividad en todas sus áreas económicas; el atraso en que se encuentra, en relación con otros países es dramático. El crecimiento de la productividad durante los últimos 40 años es un poco menos de la mitad de la que Chile alcanzo en el mismo periodo; una cuarta parte de la que obtuvieron Corea del Sur, Irlanda y Singapur.

Así mismo, es importante observar que la inversión productiva en nuestro país ha sido sustancialmente menor que la realizada en esos países en el mismo periodo.

Un ejemplo para avanzar. En el Estado de Sinaloa, hoy día la inversión institucional en el sector agrícola es la de mayor importancia en toda su historia financiera, en términos de recursos económicos aplicados; se destinaron alrededor del 92% como crédito de avío o gastos directos de producción, pero principalmente hacia el cultivo de maíz en una superficie superior a las 430 mil hectáreas, con un costo unitario alrededor de los $15,000.00.

Sin embargo –ojo-, la inversión para la formación de bienes de capital (refaccionarios), escasamente fue del 8%.

Por lo que respecta a las regiones del Estado de Sinaloa que carecen de infraestructura hidráulica, cuya superficie es cercana a las 700 mil hectáreas, abiertas a los cultivo de temporal, mismos que se siembran y desarrollan a expensas de las precipitaciones anuales; actualmente, se observa en casi todas partes un deterioro que lastima y un abandono que da pena –al menos a mí-, provocado por la desatención y no falta de oficio de casi todas las dependencias oficiales que tienen que ver con el desarrollo de estas regiones del Estado.

El agro sin riego también prospera, diferente, más lento quizás, pero prospera. Hoy día, se requieren mayores y mejores inversiones en esas regiones, con otros productos que presenten superior atractivo, capaces de transformar sus cosechas con valor agregado y mercado seguro; ello, facilitará establecer polos de desarrollo que permitan hacer que la población permanezca en sus lugares de origen, con una esperanza más cierta, más oportunidades y próspero bienestar a las comunidades ubicadas en las zonas de temporal de la Entidad.

VALOR FUTURO

Los precios de los productos agrícolas tradicionales se incrementan, están cambiando con velocidad. Los bioenergéticos están modificando continuamente la demanda y con ello la oferta se comporta insuficiente.

Al incrementar la inversión en las diversas regiones en el país, se estimula la tasa de crecimiento económico y con ello se acelera la creación de empleos. Ante esta situación es importante estimular el desarrollo y diseño de proyectos de alcances importantes, proyectos orientados a una atractiva rentabilidad y expuestos a riesgos menores. Hoy día parece que los recursos financieros no son el problema para realizar proyectos interesantes que impulsen el desarrollo regional. Las restricciones más importantes que impiden obtener mayor rentabilidad, obedecen a factores que elevan de manera notable los costos de producción.

Actualmente la situación es diferente que hace un lustro, cuando la escasez de recursos y las tasas de interés era una gran limitante. Hoy día la disponibilidad de recursos para la inversión se ha incrementado de manera importante. Además las tasas de interés registran un costo relativamente bajo en comparación con lo que sucedía años atrás.

Una forma comprobada de incrementar la rentabilidad de las empresas consiste en reducir los costos, ello hace que las empresas sean más competitivas, de tal suerte que en su operación se asegura una mayor oferta de bienes a precios menores.

Hoy día resulta sumamente importante “descubrir” las maneras de como se puede reducir los costos en la actividad agrícola, a fin de mantener niveles altos de rentabilidad en el futuro.

Para aquellos agricultores capaces de asociarse, con el propósito de reducir costos al negociar en otra dimensión. Insumos, servicios y productos, aprovechando para ello economías de escala y aplicación de tecnologías de igual calidad para todos los asociados, de tal suerte que “jalando” todos al mismo tiempo y en la misma dirección a propósito de llevar a buenos resultados el esfuerzo productivo de la sociedad, las respuestas serán efectivos y de rápidos resultados..


Buena suerte para aquellos agricultores capaces de cambiar de actitud y asociarse para enfrentar este reto.



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