VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
El Licenciado Enrique de la Madrid Cordero -Director de Financiera Rural-, expresó hace apenas unos días en una conferencia con ganaderos en la Ciudad de Monterrey, la necesidad de trazar y aplicar, una política agropecuaria en el país, con claridad y resultados apreciables en el corto plazo. Ello sin duda, ayudará a que el financiamiento y otros elementos que armonizan la producción agropecuaria, eleven significativamente la productividad del campo mexicano.
Sin duda, la preocupación externada por el Director de Financiera Rural es real y ubica en un grado vulnerable la situación de algunos sectores de la agricultura mexicana. En la medida que el tiempo pasa las acciones oficiales no prosperan plenamente en el ánimo de los pequeños productores agropecuarios; las estrategias gubernamentales planteadas para tal efecto, aparecieron recientemente; sin embargo, su grado de dificultad para hacerlas funcionar, todavía no es muy claro.
Hoy día en regiones donde se practica una agricultura comercial; una cantidad importante de productores agropecuarios recibe financiamiento a través de parafinancieras –figura operativa no jurídica que se utilizó para financiar el agro nacional con cierto éxito en el tiempo del colapso financiero mexicano-. Actualmente, predominan las parafinancieras constituidas por un comerciante de insumos agrícolas como principal y los productores agrícolas seleccionados por el comerciante de insumos. También encontramos las constituidas solo por productores agrícolas. Tal figura financiera ha permanecido en el mercado varios lustros; ha pesar de que los pequeños productores saben que el costo del financiamiento ejercido a través de ella, tiene otros costos agregados -en términos económicos-, sin embargo, aún insisten en aceptar tal situación.
Me salta el siguiente interrogante: ¿Por qué muchos pequeños productores rurales acuden a estas y otras fuentes financieras, y rehuyen de las “Instituciones de Crédito”? Probablemente deben tener algunas razones para actuar de esa manera; entre ellas, se pueden señalar las siguientes: Carecer de suficiente información; estar registrado negativamente en el buró de crédito; no contar con suficientes garantías; la experiencia del todo nociva, que muchos de ellos tuvieron con funcionarios bancarios en el pasado – recuerdos que aún establecen pavor-, y evitar gastar dinero si no están seguros de que van a recibir el crédito, entre otras.
El financiamiento rural hoy día es el recurso más barato que las instituciones de crédito están otorgando a sus clientes; dado que las tasas de interés, se mueven de TIIES hasta TIIES + 4 puntos (el TIIES actualmente tiene un valor de 7.90% anual).
Por otra parte, es importante valorar lo que significa el costo financiero dentro del costo total de un cultivo cuando el financiamiento es institucional.
Un ejemplo para avanzar. El costo total del cultivo de Maíz en el valle de Culiacán, es de $ 15,512.00, la tasa de interés que se aplica es del 11.90% anual (TIIES + 4), el plazo es de ocho meses. Entonces el costo financiero será de $ 1,274.00 repartido en el periodo generando con ello una proporción del costo total del 8.21%. Como se puede observar, el costo financiero no representa una partida importante en comparación con otros conceptos de inversión que lleva el costo del cultivo.
VALOR FUTURO
La situación que hoy día se vive en términos del costo del dinero y los recursos abundantes que existen para apoyar el campo en relación con ciclos anteriores, debe ser motivo de buscar los factores que están evitando que las cosas no se hagan o se estén haciendo muy lentamente y en el mejor de los casos, de manera concentrada en unos cuantos.
Mientras los pequeños productores agropecuarios no estén orientados adecuadamente y no se ejemplifiquen las conveniencias de asociarse en grupos -cuyos fines de producción sean similares-, las oportunidades reales de competir se van perdiendo y por tanto sus exigencias de incremento en el precio de sus productos, se ven imposibles. Ello tiende a complicarse en el futuro y por ende, tendrán que recurrir a mejores formas y alcanzar mayor eficiencia en su trabajo, a fin de seguir incrementando los rendimientos unitarios; pero lo más importante, será la disminución -hasta lo posible- de los costos de producción en todas las áreas del proceso.
De alcanzar estas condiciones del proceso, se podrá apreciar en todo su esplendor la transformación del ahora “productor agrícola” en un prospero “empresario de negocios agrícolas”.
Un ejemplo más: Hoy día, algunos organismos de productores restablecieron y pusieron a funcionar -libres de pasivos- Uniones de crédito, esto es muy importante y merece nuestro reconocimiento, sin embargo, una Unión de Crédito para los miembros de una asociación de agricultores, realmente no dice nada, se van a “beneficiar” los mismos. Si la unión fue rescatada, es porque es un esquema financiero útil, que funciona, ¿Por qué entonces, no intentan hacer al menos unas tres más y las hacen competir entre ellas?
Las Uniones aunque son copulares y relativamente costosas, hay que recordar que es un punto de unión entre productores para hacer juntos, cosas que les permiten avanzar y compartir riesgos en los negocios agropecuarios.
Buena suerte para todos aquellos productores rurales que están buscando como avanzar, con ganas de alcanzar metas y tal vez algunos objetivos.
Mis felicitaciones a algunas Instituciones de Crédito establecidos en la plaza, que conjuntamente con Fondos de Fomento Agropecuario, empiezan a ejercer cierta presión sobre algunos grupos de productores, para que inicien cambios importantes en su tradicional esquema productivo. Enhorabuena, espero que los organismos de productores hagan lo mismo con sus asociados
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