VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Aparentemente los subsidios que algunos países otorgan a sus agricultores (a objeto de mejorar las condiciones de producción agrícola) presentan controversias importantes, principalmente en el importe de los subsidios. Además, también infieren las condiciones de desarrollo de esos países que apoyan con recursos a sus agricultores.
Los productores de países que tienen una pobre competitividad agrícola, argumentan que por sus bajos subsidios y sobre todo los elevados apoyos que tienen los agricultores en otros países –principalmente EU y la Unión Europea- no pueden elevar su productividad y por ende, están retrasados en competitividad de “forma” notable
Deberíamos entender, que los subsidios no se relacionan a mejores respuestas de productividad y competitividad en la agricultura que se practica en el mundo.
Un ejemplo para avanzar. La industria Láctea de Nueva Zelanda es la que presenta mayor competitividad en el mundo, tiene los precios más bajos, exporta mantequilla, leche, quesos y otros derivados a todo el mundo y -ojo- su prosperidad actual se logro sin subsidios.
Hoy día se pueden encontrar muchos ejemplos relacionadas con existencia de subsidios cuantiosos y también con su escasa presencia o cuantía. Canadá y Argentina con subsidios muy bajos están teniendo rendimientos por hectárea en trigo más elevados que los que se obtienen en la Unión Americana, país en donde sus agricultores son los que reciben los más elevados subsidios en el mundo.
Se está entrando en un cambio intenso en la agricultura mundial; los requerimientos y demanda de algunos productos agrícolas para consumo humano, animal e industrial están influenciando el comportamiento de los precios, ello derivado de una gran demanda en comparación con la oferta y disponibilidad de estos productos.
Esta tendencia de precios altos y crecientes de los productos agrícolas, se mantendrá hasta un poco más allá del 2015, por lo que la motivación para elevar la producción en países emergentes –México es uno de ellos- se encuentra en su mejor momento. Para ello se requiere, realizar verdaderos cambios de fondo capaces de impulsar con acierto una agricultura competitiva y concretar un agricultor que tenga un horizonte distinto.
VALOR FUTURO
En nuestro país, es evidente que se ha gastado mucho dinero como subsidio agrícola, pero también se puede apreciar el pobre impacto que se ha conseguido con tanto recurso. El PROCAMPO -por ejemplo- no mejoró la producción de maíz en el campo mexicano; el rendimiento promedio sigue siendo sumamente bajo en más del 70% de la superficie que se siembra en el temporal.
En México los productores de legumbres ordinariamente no reciben subsidios- solo acceden a ellos, en aquellos casos en que la autoridad les permite disponer de ellos ocasionalmente- para ellos resulta más importante observar la situación económica que tienen y en la medida de lo posible, necesitan revisar continuamente sus esquemas de organización para evitar las fuertes deficiencias administrativas que se presentan; sobre todo, en lo refente al manejo de los recursos financieros que se utilizan.
Hoy día creo que el Gobierno de México, debe orientar sus recursos de apoyo al campo de otra manera. Se requiere una capacitación continua de técnicos agropecuarios, el diseñar nuevos mecanismos operativos que eleven la producción de manera inmediata, el cuidar el orden administrativo y organizativo de los productores. Las tecnologías tienen que llegar al producto de tal manera que las entienda, le agraden y las “haga suya” a fin de avanzar con mayor rapidez.
Es menester que los recursos derivados de los subsidios se apliquen a nuevos esquemas de organización, producción y apuntalados en modelos financieros de mayor plazo, con la tasa de interés líder.
Capitalizar al campo es plausible, pero también es necesario que ello posibilite retornar los apoyos; es a mí entender, una de las mejores opciones para impulsar el desarrollo agropecuario en México.
Estimo que los criterios debe de ser: te apoyo en todo lo que se requiere en tu actividad, pero con la condición irrevocable de que en un periodo razonable, pagues la cuenta. Esto conlleva que se organicen y reciban asistencia técnica y asesoria financiera. Con esta premisa se condiciona y apremia al productor para que por regiones establezca los modelos de operación correspondientes.
No debemos olvidar que México solo tiene 22 millones de hectáreas en las que actualmente puede desarrollar la actividad agrícola y de ellas el 76% están en el área de temporal y que solamente cerca de seis millones son de riego.
Ante esta situación, quisiera señalar –humildemente- que en las tierras de riego los agricultores pueden y deben manejar con facilidad sus recursos y con ello, elevar su competitividad ante el mundo.
También, subrayar que muchas regiones con temporal de media y baja precipitación –más de 300 mm y menos de 700 mm- se encuentran abandonadas o carentes de servicios y apoyos gubernamentales que puedan impulsar un cambio positivo en la región.
El Estado de Sinaloa, registra cerca de 700 mil hectáreas en el temporal, cuyas precipitaciones son de 650 mm al año en el sur y menores en el norte de la Entidad. En estas regiones se deberá estimular la explotación de otros productos que generen rápidamente mayor riqueza, combinando los recursos de forma que la ganadería sea un motor alterno para amortiguar las contingencias que pudieran presentarse al iniciar un arranque de alta productividad.
Buena suerte para todos, demando una visión diferente de las autoridades del ramo. Debe entenderse que hoy es el mejor momento para que el México agrícola se enfrente a su futuro de una manera diferente –con eficacia y eficiencia- , dado que lo hecho hasta ahora, prácticamente, no sirvió.
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