sábado, 17 de mayo de 2008

¿EL MAÌZ SERÀ EL INSUMO MÀS ADECUADO PARA PRODUCIR ETANOL?


VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa*

Actualmente en el mundo, son muy pocos países productores de maíz que están destinando gran parte de su producción para la elaboración de etanol. Concretamente: Estados Unidos de Norte América, china y próximamente México y Argentina.

En la producción de etanol, se utilizan cada vez en mayor cantidad insumos tales como caña de azúcar, maíz, remolacha azucarera y trigo, principalmente. Los biocombustibles, sin duda alguna se requerirán cada vez más en la medida que disminuya el petróleo disponible; hoy día son elaborados, a partir de algunos cultivos ha los cuales se ha buscando mejorar su eficiencia tanto a nivel de campo como industrial, sin embargo el objetivo es encontrar materias primas de alta eficiencia que no tengan influencia directa en las necesidades de consumo humano.

Tal situación, sin embargo ha provocado –aunque los productores de biocombustible lo nieguen- cambios en los precios de los granos y cereales en el mundo- , las reservas mundiales de alimentos se encuentra en los niveles más bajos y las tierras agrícolas nuevas para ampliar las áreas de siembra cada vez son más escasas.

Hoy día la manera de valorar la productividad de una tierra, se fundamente en su capacidad para la producción de energía por hectárea. Esta es una gran verdad, pero ¡cuidado con los cultivos para producir etanol! No es lo mismo vacas “horras” que vacas paridas. Un pequeño ejemplo para ilustrar la curiosidad. En EU la producción de maíz goza de apoyos políticos y económicos importantes cuando se destina como insumo para la elaboración de etanol.

El maíz es como insumo, la fuente energética menos eficiente para la producción de etanol. Por ejemplo: la producción de etanol obtenida por hectárea de remolacha en Francia y la caña de azúcar en Brasil es casi el doble para una hectárea de maíz en EU.

Además es importante señalar que la cantidad de energía usada para la producción de un galón de etanol cuando ésta proviene de maíz (siembra, desarrollo del cultivo, trasporte y destilado) es prácticamente la misma que la que contiene un galón de etanol. Mientras que la remolacha produce dos unidades de energía para cada unidad usada en la producción de etanol, la caña de azúcar rinde ocho veces más energía que la que es necesaria para producir el biocombustible.

VALOR FUTURO

En México empieza a tomar rumbo la construcción de factorías para la elaboración de etanol, en el Estado de Sinaloa las tendencias para producir etanol se orientan para utilizar como insumo el maíz, en Tamaulipas la caña de azúcar y sorgo, en Sonora algas verdeazuladas y en Jalisco Caña de azúcar.

Parece interesante lo que en el Estado de Sonora están instrumentando para producir etanol a partir de algas verdeazuladas; las algas verdeazuladas requieren fundamentalmente 310 días con sol, además de bióxido de carbono (CO2) y agua. La planta industrial, estará en producción de etanol en el 2010.

Esta planta se terminará de construir en un periodo de cuatro años con una inversión de 850 millones de dólares por inversionistas mexicanos. Esta planta comenzará a operar en el 2010 y todo parece indicar que PEMEX, está interesado en adquirir la producción que esta alcance.

La planta para producir etanol en el Estado de Sonora se localiza a 300 kilómetros de la frontera con los Estados de Arizona y California en los Estados Unidos de Norte Amerita. En ese país, se estima que en el 2020, se consumirán un poco más de 30 mil millones de galones de etanol y solamente tendrá capacidad para producir un poco menos de 18 mil millones de galones.

Por parte de México y la posibilidad de producción de etanol a partir de caña de azúcar, es importante y urgente remplazar todo el modelo cañero, derrumbando paradigmas ancestrales de los productores y construir otros modelos que permita utilizar una mejor combinación de recursos humanos, tecnológicos y financieros.

La caña de azúcar es un cultivo agrícola; por lo tanto, no es un cultivo extremadamente diferente, si bien es cierto que su uso y explotación requiere tratamiento industrial habrá que desarrollar nuevos planes en la productividad de este cultivo con todo lo que conlleva para lograrlo: inversiones de largo plazo, nuevas estrategias para la producción y estructuras de organización eficaces entre otras.

En México hoy día, los agentes económicos y administradores de recursos, evidentemente están en niveles distintos que donde están los pequeños productores agropecuarios. Por qué afirmo esto: porque los modelos planteados no “alivian” los reclamos planteados por parte de los pequeños productores; el motivo principal es la asociación de aplicación de recursos, los pequeños productores no quieren asociarse con los gobiernos cuando se trata de aportar dinero.

Ante esta situación los planteamientos negociadores tendrán que estar en otra sintonía, de lo contrario se seguirá “ampliando el plazo” para cerrar los tiempos de los programas con demandas poco interesantes en términos de los apoyos que pretenden ofrecer.

El Estado de Sinaloa, presenta condiciones adecuadas para producir etanol y biodisel a partir de caña de azúcar, en buena parte del temporal. Resulta muy importante trabajar en esas dos direcciones; recursos económicos existen, tanto en el ámbito nacional como en el extranjero para la construcción de factorías, además de apoyos para la producción de materias primas cuyo destino sea la producción de etanol.

Buena suerte para los organismos de los productores cuyas capacidades se orienten a la búsqueda de oportunidades de inversión que beneficie a sus asociados con mayor fortaleza y de más largo aliento.


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domingo, 11 de mayo de 2008

¿LOS SYBSIDIOS AGRICOLAS,SE DEBERAN ELIMINAR O BIEN...ORIENTARLOS DE OTRA MANERA?



VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

Aparentemente los subsidios que algunos países otorgan a sus agricultores (a objeto de mejorar las condiciones de producción agrícola) presentan controversias importantes, principalmente en el importe de los subsidios. Además, también infieren las condiciones de desarrollo de esos países que apoyan con recursos a sus agricultores.

Los productores de países que tienen una pobre competitividad agrícola, argumentan que por sus bajos subsidios y sobre todo los elevados apoyos que tienen los agricultores en otros países –principalmente EU y la Unión Europea- no pueden elevar su productividad y por ende, están retrasados en competitividad de “forma” notable

Deberíamos entender, que los subsidios no se relacionan a mejores respuestas de productividad y competitividad en la agricultura que se practica en el mundo.

Un ejemplo para avanzar. La industria Láctea de Nueva Zelanda es la que presenta mayor competitividad en el mundo, tiene los precios más bajos, exporta mantequilla, leche, quesos y otros derivados a todo el mundo y -ojo- su prosperidad actual se logro sin subsidios.

Hoy día se pueden encontrar muchos ejemplos relacionadas con existencia de subsidios cuantiosos y también con su escasa presencia o cuantía. Canadá y Argentina con subsidios muy bajos están teniendo rendimientos por hectárea en trigo más elevados que los que se obtienen en la Unión Americana, país en donde sus agricultores son los que reciben los más elevados subsidios en el mundo.

Se está entrando en un cambio intenso en la agricultura mundial; los requerimientos y demanda de algunos productos agrícolas para consumo humano, animal e industrial están influenciando el comportamiento de los precios, ello derivado de una gran demanda en comparación con la oferta y disponibilidad de estos productos.

Esta tendencia de precios altos y crecientes de los productos agrícolas, se mantendrá hasta un poco más allá del 2015, por lo que la motivación para elevar la producción en países emergentes –México es uno de ellos- se encuentra en su mejor momento. Para ello se requiere, realizar verdaderos cambios de fondo capaces de impulsar con acierto una agricultura competitiva y concretar un agricultor que tenga un horizonte distinto.

VALOR FUTURO

En nuestro país, es evidente que se ha gastado mucho dinero como subsidio agrícola, pero también se puede apreciar el pobre impacto que se ha conseguido con tanto recurso. El PROCAMPO -por ejemplo- no mejoró la producción de maíz en el campo mexicano; el rendimiento promedio sigue siendo sumamente bajo en más del 70% de la superficie que se siembra en el temporal.

En México los productores de legumbres ordinariamente no reciben subsidios- solo acceden a ellos, en aquellos casos en que la autoridad les permite disponer de ellos ocasionalmente- para ellos resulta más importante observar la situación económica que tienen y en la medida de lo posible, necesitan revisar continuamente sus esquemas de organización para evitar las fuertes deficiencias administrativas que se presentan; sobre todo, en lo refente al manejo de los recursos financieros que se utilizan.

Hoy día creo que el Gobierno de México, debe orientar sus recursos de apoyo al campo de otra manera. Se requiere una capacitación continua de técnicos agropecuarios, el diseñar nuevos mecanismos operativos que eleven la producción de manera inmediata, el cuidar el orden administrativo y organizativo de los productores. Las tecnologías tienen que llegar al producto de tal manera que las entienda, le agraden y las “haga suya” a fin de avanzar con mayor rapidez.

Es menester que los recursos derivados de los subsidios se apliquen a nuevos esquemas de organización, producción y apuntalados en modelos financieros de mayor plazo, con la tasa de interés líder.

Capitalizar al campo es plausible, pero también es necesario que ello posibilite retornar los apoyos; es a mí entender, una de las mejores opciones para impulsar el desarrollo agropecuario en México.

Estimo que los criterios debe de ser: te apoyo en todo lo que se requiere en tu actividad, pero con la condición irrevocable de que en un periodo razonable, pagues la cuenta. Esto conlleva que se organicen y reciban asistencia técnica y asesoria financiera. Con esta premisa se condiciona y apremia al productor para que por regiones establezca los modelos de operación correspondientes.

No debemos olvidar que México solo tiene 22 millones de hectáreas en las que actualmente puede desarrollar la actividad agrícola y de ellas el 76% están en el área de temporal y que solamente cerca de seis millones son de riego.

Ante esta situación, quisiera señalar –humildemente- que en las tierras de riego los agricultores pueden y deben manejar con facilidad sus recursos y con ello, elevar su competitividad ante el mundo.

También, subrayar que muchas regiones con temporal de media y baja precipitación –más de 300 mm y menos de 700 mm- se encuentran abandonadas o carentes de servicios y apoyos gubernamentales que puedan impulsar un cambio positivo en la región.

El Estado de Sinaloa, registra cerca de 700 mil hectáreas en el temporal, cuyas precipitaciones son de 650 mm al año en el sur y menores en el norte de la Entidad. En estas regiones se deberá estimular la explotación de otros productos que generen rápidamente mayor riqueza, combinando los recursos de forma que la ganadería sea un motor alterno para amortiguar las contingencias que pudieran presentarse al iniciar un arranque de alta productividad.

Buena suerte para todos, demando una visión diferente de las autoridades del ramo. Debe entenderse que hoy es el mejor momento para que el México agrícola se enfrente a su futuro de una manera diferente –con eficacia y eficiencia- , dado que lo hecho hasta ahora, prácticamente, no sirvió.

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