domingo, 23 de noviembre de 2008

LA AGRICULTURA SINALOENSE DEBE DESARROLLARSE...PERO MÁS APRISA.




VALOR PRESENTE

Rubén meraz Figueroa *


La necesidad de innovar en la agricultura sinaloense es cada vez más apremiante. Producir productos primarios es importante, pero venderlos como se obtienen, es cada vez menos conveniente desde el punto de vista económico.

La tecnología aplicada, la superficie sembrada y los ciclos repetitivos en el cultivo del maíz han crecido y evolucionado en el tiempo. Se observa que la atención esta centrada en este cultivo a objeto de cosechar más, pero después de la cosecha parece que deja de ser importante su “comercialización”, ya que lo que más se ha avanzado en ese sentido -en el mejor de los casos- es en almacenar parte de la producción a base de bodegas mecanizadas y silos, pero no más allá, el maíz, sigue siendo maíz y así se vende.

En los valles agrícolas sinaloenses, la siembra de este cultivo, es hoy día de un poco más de medio millón de hectáreas al año. La producción y seguramente la superficie se incrementará en el futuro cercano; sin embargo, agregarle valor a una parte de esa producción se contempla como muy complicada todavía, para los intereses de los agricultores

Desde hace tiempo se observa y cada vez con mayor frecuencia, las exigencias de apoyos institucionales para los “productores” que siembran maíz, por parte de organismos de agricultores, el mismo gobierno del Estado y los propios agricultores en los valles de Sinaloa; creo que aparentemente tienen razón y será necesario que se siga apoyando ya que la rentabilidad se ha venido “obteniendo” de esa manera.

Los productores de maíz del Estado de Sinaloa, necesita -por su ubicación- apoyo económico a fin de exportarlo a otras regiones del país, dado que por ejemplo: El flete de Culiacán al D.F. tiene un costo de $375.00 por tonelada, más $360.00 por concepto de gasto de: distribución del producto, maniobras y otros; dando un total de $735.00 por cada tonelada; por lo tanto un agricultor que obtiene rendimientos de 10 toneladas por hectárea, el ponerlas en el Distrito Federal, le generaría un costo por hectárea de $7,350.00, equivalente a 3.19 toneladas, considerando un precio objetivo de $2,300.00. Parece que para los agricultores de maíz en Sinaloa, carecer de apoyos efectivos y oportunos, les complica todo.

Es importante apreciar que los ingresos de los agricultores con el cultivo de maíz son muy variables, derivado principalmente por el costo de producción y la utilidad que se obtiene, ambos tienen gran sensibilidad, por lo que, en la medida que se incorporan otros costos de poscosecha, la utilidad se vuelve pequeña y el atractivo del cultivo tiende a desvanecer.

Ante esta situación -que pudiera ser grave en el futuro- resulta conveniente hacer algunas reflexiones sobre el cultivo del maíz en Sinaloa. Me pregunto: ¿Qué pasaría si algunos apoyos gubernamentales específicos que recibe el cultivo del maíz desaparecieran? Es importante pensar en esta posibilidad y para ello, también debe ser importante que se pueda y deba hacerse al respecto.

VALOR FUTURO

Sinaloa, dicen algunos que está lejos de todas partes; por tanto, llevar la producción cuesta mucho y con ello se pierde el atractivo económico. Estas aseveraciones tienen sus razones, pero también hay situaciones interesantes, con acciones bien enfocadas para mercados determinados y productos definidos. Por ejemplo, California, en el vecino país del norte, es un mercado importante y tiene la mayor población de mexicanos que se encuentran en EU, los mexicanos en la Unión Americana representa el 9% de los 301.6 millones de habitantes y muchos de ellos aún –pese a la crisis que hoy tienen- mantienen un atractivo poder de compra.

Qué les gusta comer a los latinos que viven en California, qué se puede producir, seleccionar, empacar y mandar a ese mercado, desde el valle de Culiacán; es necesario un estudio que analice esta posibilidad e inferir a partir del mercado y sus expectativas, hasta la organización de productores, las necesidades de producción y la construcción de factorías que procesarán los productos demandados.

Esta es otra forma de innovar en la comercialización; agregar valor al producto maíz, permitiría cubrir el flete y demás costos inherentes a la comercialización. Los productores al no hacerlo, corren el riesgo de quedar atrapados en un problema que todavía no quieren, pero necesitan superar.

Otro ejemplo sería: Producir etanol, a partir de sorgo dulce (en 10 mil hectáreas, o más de riego), para consumo interno o bien exportarlo a EU y alcanzar utilidades superiores al maíz, con esfuerzos diferentes y apoyos de otra magnitud.

El etanol, es un biocombustible que tiene actualmente demanda mundial, su expectativa hoy día, es el de un producto rentable si se logra mantenerlo en rangos de competitividad mundial.

Buena suerte para los agricultores con visión de futuro, capaz de cruzar fronteras con productos diferenciados, con valor añadido, a objeto de incrementar los ingresos por el trabajo que realizan.

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