Febrero 08 de 2009
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Este año 2009, está llegando con la marca que identifica el inicio de cambios enérgicos e irreversibles en los modelos que se utilizan en las actividades económicas que hoy existen en el mundo. Parecía que las sociedades en muchas regiones del planeta se desarrollaban cada vez mejor y con resultados que daban seguridad al progreso.
Sin embargo, hoy día muchas empresas de corte internacional -cuyos productos se venden en todo el mundo- están al borde de la quiebra, otras desaparecieron rápidamente del mercado y muchas otras están acomodándose al nuevo entorno económico y financiero que asola a todas las economías del planeta.
Los países en el mundo están –dentro de la capacidad de cada uno de ellos- ajustando sus estructuras institucionales; principalmente, en las áreas económicas y financieras a objeto de orientar con mayor precisión apoyos gubernamentales, destinados a empresas establecidas en sectores estratégicos.
México igual que todos los países en el mundo, está buscando como evitar que las fuerzas de la crisis hagan daños mayores y con ello aniquile nuestras esperanzas de progreso.
El desafío ahora es en serio, se tiene que enfrentar al futuro de otro modo pese a las dificultades que ya se están sintiendo. Sostener viejos paradigmas para incrementar la productividad y mejorar la competitividad en las empresas de todo tipo, ya no es funcional. Las consecuencias se están empezando a observar cada vez en más empresas.
Las actividades agropecuarias, actualmente se consideran como estratégicas, en todos los países del mundo. Producir cada vez más alimentos es la premisa universal.
En México, hace mucho tiempo que dejo de ser competitivo principalmente en la agricultura y ganadería tradicional; las utilidades que se obtienen, provienen o se fincan en apoyos gubernamentales destinados principalmente a las actividades agrícolas que se realizan en las zonas de riego.
Hoy día nuestro país no debe distraer mayores recursos económicos que los necesarios para impulsar al sector agropecuario. Los propios productores deben ser ahora los encargados -a través de sus organismos- de incrementar la producción agropecuaria; desarrollar nuevos modelos y derrumbando los anteriores a fin de encontrar formulas operativas, que palien la miseria al combinar de otra manera sus propios recursos.
Los sectores agropecuarios más desprotegidos – que son muchísimos- al ser atendidos, deben mantener tiempos adicionales de acompañamiento a fin de impulsar verdaderamente la actividad y el desarrollo empresarial del los pequeños productores.
Creo que está llegando el fin de los “apoyos por apoyar”, en el sector agropecuario. Estoy convencido que negociando de otra manera para enfrentar al futuro, se obtienen mayores ventajas; de tal suerte que se puede llegar a un progreso sostenido y más expedito.
VALOR FUTURO
El horizonte agropecuario de México se ve amplio, claro y prometedor; pero también se observa difícil, competitivo e insensible. Esta situación que se empieza a vivir, aunque no es aceptada, debe motivar a los pequeños productores a pensar muy seriamente, que de sostenerse como productores solitarios, se convierten automáticamente en “productores perdedores”.
Las nuevas formulas que se deberán incorporar en las actividades agropecuarias tienen que ver con la reducción de costos de operación, seguridad de abastecimiento de insumos y servicios técnicos; manejos eficientes de los aspectos financieros, control y mejor administración de las cosechas, desarrollo de infraestructura y equipamiento básico, así como desarrollo empresarial, entre otros.
Ante este panorama, resulta esencial utilizar los mejores talentos o traerlos de otras partes, a fin de que las ideas que surjan con estas formas de pensar se puedan evaluar, para posteriormente -si es el caso-, se conviertan en proyectos que se podrían ejecutar en tiempos razonables
En cuanto a la ganadería de campo en el Estado de Sinaloa, es una tristeza observar como se ha venido derrumbando su producción y por ende, las utilidades del pequeño ganadero, al grado de mantenerlo al borde de la miseria.
Modelos para cambiar el panorama en este sector existen y se pueden obtener resultados alentadores, a partir de los primeros 18 meses una vez puesto en operación en zonas seleccionadas y aceptadas por los propios ganaderos.
En las zonas de la sierra de Sinaloa, en las regiones donde se localizan las áreas para siembras de temporal, se encuentra la mayor población ganadera de la Entidad. Es una población cercana al 85% del total que se estima en un poco más de un millón de cabezas de ganado bovino. En dichas regiones se establece una combinación muy peculiar: una agricultura en donde “siempre se pierde” y se realiza una “ganadería que también siempre pierde”; estos son los paradigmas que se tienen que derrumbar y sobre ellos, levantar nuevas oportunidades de inversión y desarrollo que permita al pequeño productor rural, estar activo la mayor parte del año en el desempeño de sus actividades y obtener ingresos suficientes, para alcanzar una vida digna para el y su familia.
Buena suerte para todos aquellos pequeños productores agropecuarios que se animan a continuar produciendo y tienen la visión de cambiar y entender el cambio con entusiasmo y esperanza.
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Este año 2009, está llegando con la marca que identifica el inicio de cambios enérgicos e irreversibles en los modelos que se utilizan en las actividades económicas que hoy existen en el mundo. Parecía que las sociedades en muchas regiones del planeta se desarrollaban cada vez mejor y con resultados que daban seguridad al progreso.
Sin embargo, hoy día muchas empresas de corte internacional -cuyos productos se venden en todo el mundo- están al borde de la quiebra, otras desaparecieron rápidamente del mercado y muchas otras están acomodándose al nuevo entorno económico y financiero que asola a todas las economías del planeta.
Los países en el mundo están –dentro de la capacidad de cada uno de ellos- ajustando sus estructuras institucionales; principalmente, en las áreas económicas y financieras a objeto de orientar con mayor precisión apoyos gubernamentales, destinados a empresas establecidas en sectores estratégicos.
México igual que todos los países en el mundo, está buscando como evitar que las fuerzas de la crisis hagan daños mayores y con ello aniquile nuestras esperanzas de progreso.
El desafío ahora es en serio, se tiene que enfrentar al futuro de otro modo pese a las dificultades que ya se están sintiendo. Sostener viejos paradigmas para incrementar la productividad y mejorar la competitividad en las empresas de todo tipo, ya no es funcional. Las consecuencias se están empezando a observar cada vez en más empresas.
Las actividades agropecuarias, actualmente se consideran como estratégicas, en todos los países del mundo. Producir cada vez más alimentos es la premisa universal.
En México, hace mucho tiempo que dejo de ser competitivo principalmente en la agricultura y ganadería tradicional; las utilidades que se obtienen, provienen o se fincan en apoyos gubernamentales destinados principalmente a las actividades agrícolas que se realizan en las zonas de riego.
Hoy día nuestro país no debe distraer mayores recursos económicos que los necesarios para impulsar al sector agropecuario. Los propios productores deben ser ahora los encargados -a través de sus organismos- de incrementar la producción agropecuaria; desarrollar nuevos modelos y derrumbando los anteriores a fin de encontrar formulas operativas, que palien la miseria al combinar de otra manera sus propios recursos.
Los sectores agropecuarios más desprotegidos – que son muchísimos- al ser atendidos, deben mantener tiempos adicionales de acompañamiento a fin de impulsar verdaderamente la actividad y el desarrollo empresarial del los pequeños productores.
Creo que está llegando el fin de los “apoyos por apoyar”, en el sector agropecuario. Estoy convencido que negociando de otra manera para enfrentar al futuro, se obtienen mayores ventajas; de tal suerte que se puede llegar a un progreso sostenido y más expedito.
VALOR FUTURO
El horizonte agropecuario de México se ve amplio, claro y prometedor; pero también se observa difícil, competitivo e insensible. Esta situación que se empieza a vivir, aunque no es aceptada, debe motivar a los pequeños productores a pensar muy seriamente, que de sostenerse como productores solitarios, se convierten automáticamente en “productores perdedores”.
Las nuevas formulas que se deberán incorporar en las actividades agropecuarias tienen que ver con la reducción de costos de operación, seguridad de abastecimiento de insumos y servicios técnicos; manejos eficientes de los aspectos financieros, control y mejor administración de las cosechas, desarrollo de infraestructura y equipamiento básico, así como desarrollo empresarial, entre otros.
Ante este panorama, resulta esencial utilizar los mejores talentos o traerlos de otras partes, a fin de que las ideas que surjan con estas formas de pensar se puedan evaluar, para posteriormente -si es el caso-, se conviertan en proyectos que se podrían ejecutar en tiempos razonables
En cuanto a la ganadería de campo en el Estado de Sinaloa, es una tristeza observar como se ha venido derrumbando su producción y por ende, las utilidades del pequeño ganadero, al grado de mantenerlo al borde de la miseria.
Modelos para cambiar el panorama en este sector existen y se pueden obtener resultados alentadores, a partir de los primeros 18 meses una vez puesto en operación en zonas seleccionadas y aceptadas por los propios ganaderos.
En las zonas de la sierra de Sinaloa, en las regiones donde se localizan las áreas para siembras de temporal, se encuentra la mayor población ganadera de la Entidad. Es una población cercana al 85% del total que se estima en un poco más de un millón de cabezas de ganado bovino. En dichas regiones se establece una combinación muy peculiar: una agricultura en donde “siempre se pierde” y se realiza una “ganadería que también siempre pierde”; estos son los paradigmas que se tienen que derrumbar y sobre ellos, levantar nuevas oportunidades de inversión y desarrollo que permita al pequeño productor rural, estar activo la mayor parte del año en el desempeño de sus actividades y obtener ingresos suficientes, para alcanzar una vida digna para el y su familia.
Buena suerte para todos aquellos pequeños productores agropecuarios que se animan a continuar produciendo y tienen la visión de cambiar y entender el cambio con entusiasmo y esperanza.