Julio 25 de 2010
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
“Otra manera de interpretar la información"
Actualmente es importante reconocer que los esquemas vigentes que hoy día se utilizan para financiar a la agricultura de granos en los sistemas de riego en el Estado de Sinaloa son: obsoletos, insuficiente y de bajo impacto económico, a objeto de apoyar el desarrollo con eficiencia y mayor velocidad a esta importante actividad económica.
El financiamiento agrícola, pese a tanto movimiento y “barullo” en el área bancaria, así como aparición (en los últimos diez años) de nuevas figuras financieras (parafinancieras, sofoles, somoles y otras) y mayores y nuevas solicitudes de información a los productores (Check list), se encuentra estancado, derivado por seguir continuamente viejos esquemas, financiando de la misma manera a los mismos, para el mismo cultivo año con año; evitando adoptar o adaptar lo que está pasando en otras partes del mundo con la evolución de las empresas agrícolas y sus esquemas financieros.
En rigor, se debe aceptar que el estancamiento financiero no es en gran medida responsabilidad de las instituciones de crédito; es de considerar que la responsabilidad mayor, corresponde a los propios agricultores. Sin embargo, los organismos de agricultores, hoy por hoy se sienten -diría yo- “incapaces” de promover el crédito y organizar a grupos de agricultores con nuevas estrategias financieras, orientadas a fortalecer de manera creciente y necesaria la infraestructura a nivel de grupos, localizar nuevos mercados, cultivar el mismo producto con mayor eficiencia, capacitar a los productores y subir el nivel empresarial de la agrupación, a fin de convertir en sólidos instrumentos de progreso a unidades productivas de mil a dos mil hectáreas localizadas en áreas cercanas entre sí, constituyendo para ello, figuras jurídicas sencillas que se pueden ir modificando con el tiempo, en la medida que la fortaleza de la organización lo exija.
Estas empresas formal y legalmente constituidas, solventes y con experiencia en la producción agrícola, pueden empezar a caminar mediante la constitución de figuras operativas sencillas (parafinancieras u otras más formales), a objeto de acumular experiencia financiera, para posteriormente constituirse en una figura financiera con mayor capacidad operativa, pero continuadamente operando y organizando sus recursos para acomodarse mejor a sus nuevas exigencias en la búsqueda de mercados diversos. También, aprovechando la experiencia acumulada, es posible operar de manera directa con las instituciones de crédito, evitando con ello el establecimiento de un aparato operativo (de mayor costo); situación que a la postre puede resultar más conveniente, dado que pueden ir eliminando trabas operativas, reducciones de costos y sobretodo que los miembros de la asociación estén enterados del comportamiento de las operaciones bancarias.
Hoy día, las instituciones financieras requieren de otras figuras operadoras que aglutinen un numero determinado de productores a objeto de reducir costos de operación, organizar y atender el financiamiento. En virtud de que atender a un agricultor de 40 hectáreas con un financiamiento en avío para la siembra de maíz, resulta casi tan oneroso que atender el financiamiento de mil hectáreas con el mismo cultivo a una empresa legalmente constituida. Esa es una de las principales razones por la que cada vez las instituciones de crédito se resisten a operar con pequeños agricultores individuales.
En el Estado de Sinaloa, se cuenta con organismos de agricultores con muchos años de experiencia en manejo de recursos financieros y aceptación general por parte de las instituciones de crédito, estos organismos (sin poner en riesgo su patrimonio) están en condiciones de apoyar la constitución de pequeñas empresas de mil a dos mil hectáreas, constituidas por agricultores con planes y programas de crecimiento definidos, pero principalmente organizados para reducir costos, atender mercados localizados y sostener un crecimiento ordenado de sus empresas.
VALOR FUTURO
El financiamiento a la agricultura no solamente consiste en “me prestas… te pago y me vuelves a prestar” y así sucesivamente. No, no. El financiamiento orientado a impulsar el progreso, tiene otras condiciones que tiene que ver con el desarrollo, la mayor y mejor seguridad operativa, la fortaleza para acomodarse a las exigencias de los mercados en el futuro y una expectativa de bienestar económica con mayor certidumbre, pero sobretodo, avanzar con mayor velocidad y en condiciones apropiadas de operación financiera.
Actualmente, las condiciones para establecer el crédito agrícola provienen de la institución otorgante; sin embargo, algunas de ellas las debe sugerir el propio agricultor, pero como el propio y “solitario” agricultor no tiene la fuerza suficiente para negociar condiciones de crédito adaptables a sus necesidades, significa que hasta ahí le llegó la aviada. Empero, mediante una organización que solicite el financiamiento de dos mil hectáreas o más, cuyo personal negociador capacitado, presente argumentos necesarios y suficientes que justifique la operación ante las instituciones de crédito, la posibilidad de establecer el financiamiento solicitado será más factible y en mejores condiciones de operación.
Es de observar, que cuando la economía camina y la inflación crece a un ritmo aceptable (inflación menor al 6% anual) evitando con ello cambios abruptos en las tasas de interés, las instituciones de crédito están en condiciones y mantienen en crecimiento el interés de negociar operaciones de crédito, mediante proyectos de gran envergadura, en el que se plasme el mercado de los productos y sus expectativas, la tasa de interés solicitada, depósitos bancarios, flujo de efectivo del proyecto (sobretodo si son flujos vigorosos), plazo del financiamiento, condiciones de pago, garantías derivadas de instituciones gubernamentales y apoyos institucionales, entre otros conceptos negociadores.
Es de vital importancia que las empresas mantengan niveles de liquidez elevados, derivado por depósitos bancarios y en perspectiva los flujos futuros del proyecto; la liquidez permite establecer negociaciones mas apropiadas de la tasa de interés y el plazo de crédito. La fuerza de la liquidez y la expectativa de los flujos de efectivo son las condiciones adecuadas para negociar un financiamiento, capaz de beneficiar bien a ambos participantes (instituciones de crédito y organización de productores).
Por la importancia de estos considerandos financieros, resulta de vital importancia modificar las estrategias negociadoras, principalmente cuando se trata de utilizar recursos ajenos para el crecimiento y desarrollo. Para ello se requiere mantener en buenos niveles la liquidez en las empresas, presentar proyectos cuyos flujos se muestren vigorosos y garantías plenamente identificables, principalmente de garantías líquidas institucionales.
Buena suerte a los agricultores del futuro cercano, que sean capaces de organizarse de una manera que les permita esgrimir fuerza negociadora e impulsar sus empresas mediante la organización, a condiciones de mayor producción y mejor rentabilidad a objeto de crecer con estabilidad en un ambiente de mejor competitividad.
Agronegocios: proyectos y financiación*
TEL: (CEL: 044(6672) 154545
E-mail: rmf1208@hotmail.com
Pagina Web: http://rubenmeraz.blogspot.com/
VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
“Otra manera de interpretar la información"
Actualmente es importante reconocer que los esquemas vigentes que hoy día se utilizan para financiar a la agricultura de granos en los sistemas de riego en el Estado de Sinaloa son: obsoletos, insuficiente y de bajo impacto económico, a objeto de apoyar el desarrollo con eficiencia y mayor velocidad a esta importante actividad económica.
El financiamiento agrícola, pese a tanto movimiento y “barullo” en el área bancaria, así como aparición (en los últimos diez años) de nuevas figuras financieras (parafinancieras, sofoles, somoles y otras) y mayores y nuevas solicitudes de información a los productores (Check list), se encuentra estancado, derivado por seguir continuamente viejos esquemas, financiando de la misma manera a los mismos, para el mismo cultivo año con año; evitando adoptar o adaptar lo que está pasando en otras partes del mundo con la evolución de las empresas agrícolas y sus esquemas financieros.
En rigor, se debe aceptar que el estancamiento financiero no es en gran medida responsabilidad de las instituciones de crédito; es de considerar que la responsabilidad mayor, corresponde a los propios agricultores. Sin embargo, los organismos de agricultores, hoy por hoy se sienten -diría yo- “incapaces” de promover el crédito y organizar a grupos de agricultores con nuevas estrategias financieras, orientadas a fortalecer de manera creciente y necesaria la infraestructura a nivel de grupos, localizar nuevos mercados, cultivar el mismo producto con mayor eficiencia, capacitar a los productores y subir el nivel empresarial de la agrupación, a fin de convertir en sólidos instrumentos de progreso a unidades productivas de mil a dos mil hectáreas localizadas en áreas cercanas entre sí, constituyendo para ello, figuras jurídicas sencillas que se pueden ir modificando con el tiempo, en la medida que la fortaleza de la organización lo exija.
Estas empresas formal y legalmente constituidas, solventes y con experiencia en la producción agrícola, pueden empezar a caminar mediante la constitución de figuras operativas sencillas (parafinancieras u otras más formales), a objeto de acumular experiencia financiera, para posteriormente constituirse en una figura financiera con mayor capacidad operativa, pero continuadamente operando y organizando sus recursos para acomodarse mejor a sus nuevas exigencias en la búsqueda de mercados diversos. También, aprovechando la experiencia acumulada, es posible operar de manera directa con las instituciones de crédito, evitando con ello el establecimiento de un aparato operativo (de mayor costo); situación que a la postre puede resultar más conveniente, dado que pueden ir eliminando trabas operativas, reducciones de costos y sobretodo que los miembros de la asociación estén enterados del comportamiento de las operaciones bancarias.
Hoy día, las instituciones financieras requieren de otras figuras operadoras que aglutinen un numero determinado de productores a objeto de reducir costos de operación, organizar y atender el financiamiento. En virtud de que atender a un agricultor de 40 hectáreas con un financiamiento en avío para la siembra de maíz, resulta casi tan oneroso que atender el financiamiento de mil hectáreas con el mismo cultivo a una empresa legalmente constituida. Esa es una de las principales razones por la que cada vez las instituciones de crédito se resisten a operar con pequeños agricultores individuales.
En el Estado de Sinaloa, se cuenta con organismos de agricultores con muchos años de experiencia en manejo de recursos financieros y aceptación general por parte de las instituciones de crédito, estos organismos (sin poner en riesgo su patrimonio) están en condiciones de apoyar la constitución de pequeñas empresas de mil a dos mil hectáreas, constituidas por agricultores con planes y programas de crecimiento definidos, pero principalmente organizados para reducir costos, atender mercados localizados y sostener un crecimiento ordenado de sus empresas.
VALOR FUTURO
El financiamiento a la agricultura no solamente consiste en “me prestas… te pago y me vuelves a prestar” y así sucesivamente. No, no. El financiamiento orientado a impulsar el progreso, tiene otras condiciones que tiene que ver con el desarrollo, la mayor y mejor seguridad operativa, la fortaleza para acomodarse a las exigencias de los mercados en el futuro y una expectativa de bienestar económica con mayor certidumbre, pero sobretodo, avanzar con mayor velocidad y en condiciones apropiadas de operación financiera.
Actualmente, las condiciones para establecer el crédito agrícola provienen de la institución otorgante; sin embargo, algunas de ellas las debe sugerir el propio agricultor, pero como el propio y “solitario” agricultor no tiene la fuerza suficiente para negociar condiciones de crédito adaptables a sus necesidades, significa que hasta ahí le llegó la aviada. Empero, mediante una organización que solicite el financiamiento de dos mil hectáreas o más, cuyo personal negociador capacitado, presente argumentos necesarios y suficientes que justifique la operación ante las instituciones de crédito, la posibilidad de establecer el financiamiento solicitado será más factible y en mejores condiciones de operación.
Es de observar, que cuando la economía camina y la inflación crece a un ritmo aceptable (inflación menor al 6% anual) evitando con ello cambios abruptos en las tasas de interés, las instituciones de crédito están en condiciones y mantienen en crecimiento el interés de negociar operaciones de crédito, mediante proyectos de gran envergadura, en el que se plasme el mercado de los productos y sus expectativas, la tasa de interés solicitada, depósitos bancarios, flujo de efectivo del proyecto (sobretodo si son flujos vigorosos), plazo del financiamiento, condiciones de pago, garantías derivadas de instituciones gubernamentales y apoyos institucionales, entre otros conceptos negociadores.
Es de vital importancia que las empresas mantengan niveles de liquidez elevados, derivado por depósitos bancarios y en perspectiva los flujos futuros del proyecto; la liquidez permite establecer negociaciones mas apropiadas de la tasa de interés y el plazo de crédito. La fuerza de la liquidez y la expectativa de los flujos de efectivo son las condiciones adecuadas para negociar un financiamiento, capaz de beneficiar bien a ambos participantes (instituciones de crédito y organización de productores).
Por la importancia de estos considerandos financieros, resulta de vital importancia modificar las estrategias negociadoras, principalmente cuando se trata de utilizar recursos ajenos para el crecimiento y desarrollo. Para ello se requiere mantener en buenos niveles la liquidez en las empresas, presentar proyectos cuyos flujos se muestren vigorosos y garantías plenamente identificables, principalmente de garantías líquidas institucionales.
Buena suerte a los agricultores del futuro cercano, que sean capaces de organizarse de una manera que les permita esgrimir fuerza negociadora e impulsar sus empresas mediante la organización, a condiciones de mayor producción y mejor rentabilidad a objeto de crecer con estabilidad en un ambiente de mejor competitividad.
Agronegocios: proyectos y financiación*
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