VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
“Otra manera de interpretar la información”
Esta es una interrogante muy utilizada hoy día… A ese respecto resultaría interesante saber, si los agricultores sinaloenses quieren evolucionar en su actividad y trasformar el campo sinaloense en una actividad rentable, capaz de competir en los mercados, tanto domésticos como de exportación.
Es de reconocer, que actualmente se observa cada vez mayor interés y presión por parte de los productores primarios y sus organismos ante el gobernó federal por incrementar o cuando menos sostener los niveles de subsidio que anualmente reciben a objeto de estar en condiciones apropiadas de mantener la competitividad en los mercados.
Existe una creciente preocupación en el medio agropecuario nacional, en virtud que los apoyos al sector rural, tienden a ajustarse, cada vez de manera más drástica; derivado principalmente por la escases de recursos en el país, provocado por la baja de los ingresos que genera la venta de petróleo. Además, son notables los escasos resultados que se han alcanzado con los apoyos económicos al campo y más grave aún, de como se han venido aplicando.
Ante este panorama, muchos organismos y empresas en el país, están interesados en un mayor desarrollo del sector primario, visto esto como condición para crecer y desarrollar el país con menos dificultades. Por tal motivo –en su opinión- resulta necesario y conveniente sostener los niveles de subsidio que actualmente se recibe. Sin embargo, la manera de cómo se aplican tales apoyos y la orientación que hasta ahora persiste, deberá cambiar lo más pronto posible.
Es evidente que tal situación, a propiciado que los subsidios únicamente hayan sido “capaces” para “proteger y alentar” a una agricultura que no progresa, misma que mantiene -en muchas y extensas regiones- formas de producción de hace 40 años con patrones de cultivo ineficientes y costosos.
Por otra parte, en el Estado de Sinaloa se “sostiene” una agricultura comercial de maíz, cuya “rentabilidad” -en la mayor parte de la superficie que se siembra-, se alcanza solo con subsidio federal; craso error, si bien el ingreso del productor es mayor por los apoyos, la rentabilidad propia del cultivo está por debajo de lo deseable en la mayoría de los casos.
Nuestro país -desde hace cerca de 15 años- viene apoyando a su sector primarios con subsidios, cada vez más cuantiosos, dado que en términos relativos son equiparables con nuestro socio comercial al norte del país. Los agricultores en México, vienen recibiendo alrededor del 24% de PIB agropecuario, proporción muy parecida a la que EU destina a sus agricultores. La diferencia fundamental estriba tanto en la cantidad de agricultores que reciben el apoyo como el valor de la producción agrícola de cada país.
Actualmente alrededor del 1.5% de la población de EU (de cerca de 300 millones de habitantes) son los encargados de la producción agropecuaria en ese país. Mientras que en México, los que se dedican a producir alimento y otros productos del campo son un poco más del 24% de una población de 104 millones de habitantes.
Por lo que respecta a la producción, EU, por ejemplo, produce anualmente 320 millones de toneladas de maíz. México solamente produce 23 millones de toneladas y si se sigue por este camino, nuestro país para el 2016, solamente alcanzara a producir 26 millones de toneladas en el mejor de casos y su demanda será superior a los 35 millones de toneladas.
Así mismo, Nueva Zelanda y Australia solamente reciben el 4.5% del PIB agropecuario como subsidio y su producción agrícola, alcanza una rentabilidad apropiada y su desarrollo agropecuario es de primer mundo.
VALOR FUTURO
Sin duda alguna, los subsidios deben de seguir, pero su orientación y aplicación debe de ser diferente, tanto en su administración como su destino. Las inversiones deben de canalizarse a otros rubros, principalmente en: infraestructura para agregar valor a la producción primaria, mejora de suelos agrícolas, construcción de bodegas, técnicas de irrigación, conducción y conservación, constitución de empresas financieras a objeto de administrar el crédito agrícola (tasa de interés bajas y plazos largos), trasporte, educación, capacitación, organización de productores y seguros, entre otras.
Un ejemplo para avanzar. Hasta hoy –por ejemplo- se ha venido apoyando a productores para la adquisición de maquinaria y equipo y otras cosas. Para ello se utilizaron los programas de Alianza para el Campo, hoy son “Activos Productivos”, pese a que el apoyo es del 50% o más, estos programas (en los que se ha gastado muchos millones de pesos anualmente) no se tiene respuestas positiva en los resultados, ya que los proyectos ejecutados se “apagan” antes de los 24 meses de operación, principalmente por falta de seguimiento, apoyos adicionales en capacitación empresarial, capital de trabajo y asesoría técnica.
Es evidente que estos apoyos “bien intencionados” -recuérdese que: intensión sin acción no es la solución- no han sido suficientes para lograr que el campo despegue de acuerdo a las inversiones realizadas y nadie tampoco ha dicho que tienen escasa respuesta en términos de progreso (Principalmente por los pobres resultados alcanzados). Estos programas denominados “Activos Productivos” (antes Alianza para el Campo) requieren adecuaciones para su aplicación y puesta en marcha, principalmente en aquellos apoyos que requiere la pequeña empresa, para avanzar cuando el seguimiento detecta los obstáculos no considerados.
En el Estado de Sinaloa existen dos agriculturas, una agricultura comercial en los valles agrícolas y otra agricultura rural en las zonas de secano (temporal). Los subsidios en la agricultura de riego se deben orientar a fortalecer la constitución de nuevos organismos de productores con visión empresarial para la formación de empresas transformadoras a objeto de: agregar valor a los productos primarios, implementar capacitación empresarial, facilitar la constitución de empresas financieras que le den velocidad a la construcción de nuevas infraestructuras agroindustriales, disponer de recursos financieros para mantener la infraestructura existente y sostener el crecimiento productivo de la región, entre otros conceptos.
La agricultura de temporal, requiere otro tipo de inversión, pero lo más urgente es “invitar” y estimular por parte del gobierno del Estado, a los pequeños productores a reconstruir sus pequeñas empresas (dado que el 85% del territorio se encuentra subutilizado, para no decir abandonado), de tal suerte que puedan trabajar de manera ordenada aprovechando el valor que genera las economías de escala y la suma de los volúmenes de producción, a efecto de establecer nuevos mecanismo de organización y en la comercialización de sus productos.
Buena suerte a los agricultores y ganaderos que están dispuestos y con una visión positiva para alcanzar el progreso, considerando las promesas que durante su campaña expresó el actual gobernador electo Mario López Valdez.
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