domingo, 17 de febrero de 2008

FACILIDADES Y DIFICULTADES PARA EL FINANCIAMIENTO EN EL CAMPO MEXICANO.



VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

El Licenciado Enrique de la Madrid Cordero -Director de Financiera Rural-, expresó hace apenas unos días en una conferencia con ganaderos en la Ciudad de Monterrey, la necesidad de trazar y aplicar, una política agropecuaria en el país, con claridad y resultados apreciables en el corto plazo. Ello sin duda, ayudará a que el financiamiento y otros elementos que armonizan la producción agropecuaria, eleven significativamente la productividad del campo mexicano.

Sin duda, la preocupación externada por el Director de Financiera Rural es real y ubica en un grado vulnerable la situación de algunos sectores de la agricultura mexicana. En la medida que el tiempo pasa las acciones oficiales no prosperan plenamente en el ánimo de los pequeños productores agropecuarios; las estrategias gubernamentales planteadas para tal efecto, aparecieron recientemente; sin embargo, su grado de dificultad para hacerlas funcionar, todavía no es muy claro.

Hoy día en regiones donde se practica una agricultura comercial; una cantidad importante de productores agropecuarios recibe financiamiento a través de parafinancieras –figura operativa no jurídica que se utilizó para financiar el agro nacional con cierto éxito en el tiempo del colapso financiero mexicano-. Actualmente, predominan las parafinancieras constituidas por un comerciante de insumos agrícolas como principal y los productores agrícolas seleccionados por el comerciante de insumos. También encontramos las constituidas solo por productores agrícolas. Tal figura financiera ha permanecido en el mercado varios lustros; ha pesar de que los pequeños productores saben que el costo del financiamiento ejercido a través de ella, tiene otros costos agregados -en términos económicos-, sin embargo, aún insisten en aceptar tal situación.

Me salta el siguiente interrogante: ¿Por qué muchos pequeños productores rurales acuden a estas y otras fuentes financieras, y rehuyen de las “Instituciones de Crédito”? Probablemente deben tener algunas razones para actuar de esa manera; entre ellas, se pueden señalar las siguientes: Carecer de suficiente información; estar registrado negativamente en el buró de crédito; no contar con suficientes garantías; la experiencia del todo nociva, que muchos de ellos tuvieron con funcionarios bancarios en el pasado – recuerdos que aún establecen pavor-, y evitar gastar dinero si no están seguros de que van a recibir el crédito, entre otras.

El financiamiento rural hoy día es el recurso más barato que las instituciones de crédito están otorgando a sus clientes; dado que las tasas de interés, se mueven de TIIES hasta TIIES + 4 puntos (el TIIES actualmente tiene un valor de 7.90% anual).

Por otra parte, es importante valorar lo que significa el costo financiero dentro del costo total de un cultivo cuando el financiamiento es institucional.

Un ejemplo para avanzar. El costo total del cultivo de Maíz en el valle de Culiacán, es de $ 15,512.00, la tasa de interés que se aplica es del 11.90% anual (TIIES + 4), el plazo es de ocho meses. Entonces el costo financiero será de $ 1,274.00 repartido en el periodo generando con ello una proporción del costo total del 8.21%. Como se puede observar, el costo financiero no representa una partida importante en comparación con otros conceptos de inversión que lleva el costo del cultivo.

VALOR FUTURO

La situación que hoy día se vive en términos del costo del dinero y los recursos abundantes que existen para apoyar el campo en relación con ciclos anteriores, debe ser motivo de buscar los factores que están evitando que las cosas no se hagan o se estén haciendo muy lentamente y en el mejor de los casos, de manera concentrada en unos cuantos.

Mientras los pequeños productores agropecuarios no estén orientados adecuadamente y no se ejemplifiquen las conveniencias de asociarse en grupos -cuyos fines de producción sean similares-, las oportunidades reales de competir se van perdiendo y por tanto sus exigencias de incremento en el precio de sus productos, se ven imposibles. Ello tiende a complicarse en el futuro y por ende, tendrán que recurrir a mejores formas y alcanzar mayor eficiencia en su trabajo, a fin de seguir incrementando los rendimientos unitarios; pero lo más importante, será la disminución -hasta lo posible- de los costos de producción en todas las áreas del proceso.

De alcanzar estas condiciones del proceso, se podrá apreciar en todo su esplendor la transformación del ahora “productor agrícola” en un prospero “empresario de negocios agrícolas”.

Un ejemplo más: Hoy día, algunos organismos de productores restablecieron y pusieron a funcionar -libres de pasivos- Uniones de crédito, esto es muy importante y merece nuestro reconocimiento, sin embargo, una Unión de Crédito para los miembros de una asociación de agricultores, realmente no dice nada, se van a “beneficiar” los mismos. Si la unión fue rescatada, es porque es un esquema financiero útil, que funciona, ¿Por qué entonces, no intentan hacer al menos unas tres más y las hacen competir entre ellas?

Las Uniones aunque son copulares y relativamente costosas, hay que recordar que es un punto de unión entre productores para hacer juntos, cosas que les permiten avanzar y compartir riesgos en los negocios agropecuarios.

Buena suerte para todos aquellos productores rurales que están buscando como avanzar, con ganas de alcanzar metas y tal vez algunos objetivos.

Mis felicitaciones a algunas Instituciones de Crédito establecidos en la plaza, que conjuntamente con Fondos de Fomento Agropecuario, empiezan a ejercer cierta presión sobre algunos grupos de productores, para que inicien cambios importantes en su tradicional esquema productivo. Enhorabuena, espero que los organismos de productores hagan lo mismo con sus asociados

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lunes, 11 de febrero de 2008

LA EFICIENCIA PRODUCTIVA EN EL CAMPO MEXICANO


VALOR PRESENTE

Rubén Meraz Figueroa *

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), publicó recientemente -en un periódico de corte estatal– un diagnostico en relación con la eficiencia de los agricultores en el campo mexicano.

En su contenido expresa (el diagnostico) que en México, existe cuatro millones de unidades productivas de las cuales solo el 6% son eficientes y rentables; principalmente, porque se dedican a la producción de frutas y legumbres cuyo destino principal son los mercados de exportación a otros países.

Un factor que incide negativamente en la productividad del agro nacional, es la gran cantidad de agricultores que poseen extensiones muy pequeñas, cuya producción hacen difícil el sustento familiar y por lo tanto, será necesaria y urgente una combinación distinta a la manera tradicional, con el propósito de impulsar el desarrollo de forma más ordenada y a mayor velocidad.

Resulta –a mi juicio- un tanto maquinada la exhibición de este diagnostico por parte de SAGARPA, dado que tal información es disponible desde hace más de tres años; incluso creo que ésta, ha venido siendo utilizada para acomodar mejor algunas condiciones que tienen que ver con maíz y recientemente para el diseño de nuevas estrategias a objeto de orientar con mayor eficacia (capacidad para determinar los objetivos apropiados), eficiencia (capacidad de reducir al mínimo los recursos usados para alcanzar los objetivos) y calidad, los recursos económicos disponibles a los productores agrícolas.

Un ejemplo para avanzar: En el Estado de Sinaloa, cuya superficie dedicada a la agricultura en los valles es de 880 mil hectáreas, de las cuales se siembran 80 mil hectáreas con legumbres y el resto se siembra con: maíz, caña de azúcar, cártamo sorgo, garbanzo y otros. El valor de la producción de legumbres es equivalente al 50% del valor total de la agricultura Estatal. Sin embargo, es de observar que se está dejando por fuera cerca de 700 mil hectáreas en el temporal de Sinaloa cuya extensión abarca prácticamente 16 municipios de la Entidad, mismas que hoy día está en condiciones de alcanzar una productividad diferente, de mayor valor y de seguros retornos económicos a la que tradicionalmente se obtenía y cuya rentabilidad frecuentemente registra números negativos.

México –contra lo que muchos suponen- no es un país con gran superficie agrícola; actualmente, solo cuenta con cerca de 22 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura, de las cuales 5.4 millones de hectáreas son de riego y el 76% del total se siembran bajo el régimen de temporal.

Resulta importante y necesario aprovechar la exposición que SAGARPA realizó y cuyo interés fue, el de evaluar las condiciones actuales del campo mexicano y sus productores.

Particularmente quisiera entender que ante esta situación –diría de extrema gravedad-, el “paso que sigue“, después de este “diagnostico” emitido por SAGARPA consistirá en poner en practica las políticas conducentes que permitan a los agentes económicos participar con mayor seguridad, mejor rentabilidad y efectivo apoyo a los pequeños productores; fundamentalmente enfocados en aquellos productores que se encuentran en regiones descapitalizadas, con escasa organización y con posibilidades de ser exitosos en los próximos 36 meses.

VALOR FUTURO

Resulta importante analizar lo que SAGARPA expresó en el contenido del diagnostico que nos ocupa; dado que –en su entender- solamente los frutales y las legumbres son los cultivos que tiene valor y que sus productores son los realmente eficientes en este país; dejando fuera lo que es un orgullo sinaloense. Los agricultores y su producción de maíz.

Es de conjeturar que lo que SAGARPA sugiere, es que los agricultores empiecen a pensar en otros cultivos que tengan expectativas distintas y mercados con una competitividad atractiva; por ejemplo los frutales no es un mal camino y tampoco otros productos que tengan que ver con los bioenergéticos. Por estos senderos habrá mucho que hacer en el futuro inmediato. Ahora lo que más conviene es fomentar el desarrollo intelectual y orientarlo en buscar mecanismos y estrategias para acomodar los recursos disponibles en una combinación de alta productividad, menores riesgos y atractiva rentabilidad en el futuro cercano.

Los agricultores deben estar en el mercado, lo “dado, dado” está escaseando y se pone complicado obtenerlo; el financiamiento debe ser asequible y a largo plazo. Necesariamente se tiene que ejercitar en caso de que deseen avanzar,

Nuestra región agrícola, está a punto de entrar a una etapa particularmente diferente; podemos observar que: las condiciones están haciendo presión, los costos están creciendo, la producción se mueve en el mismo círculo, los mercados están colapsando, la rentabilidad no prospera y las expectativas se observan borrascosas.

Ante este panorama, se tendrá que hacer esfuerzos importantes en rubros orientados a mercados de frutales, ganadería –sobre todo en producción de leche-, incursionar con mayor profundidad con los precursores de biocombustibles, fortalecer la infraestructura en las empresas, ver con “mejores ojos” las formas modernas de organización y utilizarlas con el propósito de impulsar el desarrollo a otras dimensiones.

Es recomendable no perder el rumbo y cuidar el crecimiento. Las individualidades retrazan el desarrollo de las empresas. Recuerden que el mercado quiere volumen y calida; solos no podrán llegar nunca y menos, con ganancias razonables. El futuro está enfrente, atrápalo y cabalga con el.

Buena suerte para todos aquellos productores del campo que están en condiciones de observar el futuro con la misma visión positiva.

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