domingo, 5 de septiembre de 2010

EN SINALOA, SE PREENDE SEMBRAR MENOS SUPERFICIE DE MAIZ BLANCO EN EL FUTURO


VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
“Otra manera de interpretar la información”

En el Estado de Sinaloa se siembran anualmente 450 mil hectáreas con el cultivo de maíz blanco, mismas que representan cerca del 60% de la superficie agrícola de riego en la Entidad.

Actualmente, las negociaciones encaminadas a establecer una planeación de cultivos verdaderamente efectiva y lograr que los productores, respeten fehacientemente el plan, particularmente los que siembren maíz.

En principio, el plan parece sumamente sencillo, cambiar 100 mil hectáreas de las 450 mil que se vienen sembrando con maíz blanco, por maíz amarillo. Sin embargo, resulta importante hacer notar que los otros cultivos que forman parte de la planeación (frijol, garbanzo, sorgo, caña de azúcar, legumbres y otros) no representan mayor problema su “reducción”, en cambio con el maíz es complicado hacerlo, principalmente por la superficie que representa y los apoyos que reciben los productores.

Hoy día, por diversas razones (edad, problemas financieros y riesgos, entre otros) el ejidatario o pequeño propietario, renta su parcela generalmente a otro tipo de productores con mayor solvencia económica; mismo que busca, mediante economías de escala y eficiencia productiva, hacer rentable la actividad.

Resulta interesante considerar que el esquema de renta, se ubica actualmente entre los siete mil pesos por hectárea y los 12 mil pesos, dependiendo de la cercanía a los centros urbanos, calidad de tierra y conveniencia por vecindad, entre otros. Las rentas son parejas, tanto para ejidatarios como a pequeños propietarios. El pago de la renta es en efectivo y por adelantado, considerando el convenio establecido.

Los agricultores del cultivo del maíz, tanto el blanco como el amarillo, están viviendo hoy día los momentos más críticos en su actividad, principalmente en el aspecto de costos de producción, derivado por continuos y elevados incrementos en la mayoría de los insumos, provocando con ello, márgenes pequeños en la utilidad, de tal suerte que requieren con urgencia los apoyos que cada año reciben por sembrar este cultivo para completar sus “ingresos”.


VALOR FUTURO

Ante un panorama de renta de tierras, incremento significativo en los costos de producción, tendencia a la baja en los precios internacionales del maíz, disminución en los apoyos gubernamentales, entre otros factores, sin duda cada vez habrá menos productores con superficie pequeñas (10 a 40 hectáreas) que se atrevan a sembrar maíz.

Sin embargo, las empresas constituidas de gran tamaño, capaces de administrar grandes superficies para la siembra del cultivo de maíz, son sin duda las que estarán en condiciones de negociar la siembra de maíz amarillo en la superficie que se recomienda.

Resulta importante, que las negociaciones que se establezcan para cumplir con la superficie de 100 mil hectáreas con maíz amarillo, se cumplan tal como se pacte a objeto de seguir alentando e incentivando a los productores para efectuar el cultivo de maíz amarillo. Cabe señalar que en el pasado reciente, algunos productores que sembraron maíz amarillo, no recibieron el trato pactado y hubo un descontento generalizado convertido en desconfianza.

Nuestro país cada vez requiere de mayores cantidades de maíz para atender la creciente demanda. Este año (2010), las importaciones serán superiores a los 12 millones de toneladas y nuestra producción nacional apenas será superior a los 23 millones de toneladas de maíz blanco.

La principal preocupación en la producción de maíz en nuestro país, consiste en satisfacer la demanda que se tiene para la producción de tortillas, para ello se consumen 14 millones de toneladas.

Resulta interesante entender que la estructura productiva de maíz blanco en México, indica que dificultades sociales que pudieran aparecer por falta de maíz para tortilla, no se vislumbran en el futuro.

Actualmente en el mundo, se producen cerca de 1000 millones de toneladas; Sin embargo, solamente EU, Argentina y Australia son países tradicionalmente exportadores de este cereal. El resto de los países productores destinan su producción para el consumo interno.

Buena suerte para los organismos y autoridades que están empeñados en lograr que la planeación de cultivos en los valles agrícolas de Sinaloa sea una realidad respetada y deseo sobretodo, que los agricultores comprendan que son estrategias que les conviene utilizar a objeto de incrementar con mayor posibilidad sus ingresos, así como mejorar sus capacidades productivas y de comercialización en sus cultivos.

Informo a los lectores de VALOR PRESENTE que la columna no aparecerá en las próximas dos semanas, por motivo de unas cortas vacaciones. No volveremos a encontrar Dios mediante el 26 de septiembre de 2010.


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lunes, 30 de agosto de 2010

QUE HACER PARA LOGRAR LA TRANSFORMACION DEL SECTOR PRIMARIO SINALOENSE


VALOR PRESENTE
Rubén Meraz Figueroa *
Otra manera de interpretar la información

Esta es una interrogante muy utilizada hoy día… A ese respecto resultaría interesante saber, si los agricultores sinaloenses quieren evolucionar en su actividad y trasformar el campo sinaloense en una actividad rentable, capaz de competir en los mercados, tanto domésticos como de exportación.

Es de reconocer, que actualmente se observa cada vez mayor interés y presión por parte de los productores primarios y sus organismos ante el gobernó federal por incrementar o cuando menos sostener los niveles de subsidio que anualmente reciben a objeto de estar en condiciones apropiadas de mantener la competitividad en los mercados.

Existe una creciente preocupación en el medio agropecuario nacional, en virtud que los apoyos al sector rural, tienden a ajustarse, cada vez de manera más drástica; derivado principalmente por la escases de recursos en el país, provocado por la baja de los ingresos que genera la venta de petróleo. Además, son notables los escasos resultados que se han alcanzado con los apoyos económicos al campo y más grave aún, de como se han venido aplicando.

Ante este panorama, muchos organismos y empresas en el país, están interesados en un mayor desarrollo del sector primario, visto esto como condición para crecer y desarrollar el país con menos dificultades. Por tal motivo –en su opinión- resulta necesario y conveniente sostener los niveles de subsidio que actualmente se recibe. Sin embargo, la manera de cómo se aplican tales apoyos y la orientación que hasta ahora persiste, deberá cambiar lo más pronto posible.

Es evidente que tal situación, a propiciado que los subsidios únicamente hayan sido “capaces” para “proteger y alentar” a una agricultura que no progresa, misma que mantiene -en muchas y extensas regiones- formas de producción de hace 40 años con patrones de cultivo ineficientes y costosos.

Por otra parte, en el Estado de Sinaloa se “sostiene” una agricultura comercial de maíz, cuya “rentabilidad” -en la mayor parte de la superficie que se siembra-, se alcanza solo con subsidio federal; craso error, si bien el ingreso del productor es mayor por los apoyos, la rentabilidad propia del cultivo está por debajo de lo deseable en la mayoría de los casos.

Nuestro país -desde hace cerca de 15 años- viene apoyando a su sector primarios con subsidios, cada vez más cuantiosos, dado que en términos relativos son equiparables con nuestro socio comercial al norte del país. Los agricultores en México, vienen recibiendo alrededor del 24% de PIB agropecuario, proporción muy parecida a la que EU destina a sus agricultores. La diferencia fundamental estriba tanto en la cantidad de agricultores que reciben el apoyo como el valor de la producción agrícola de cada país.

Actualmente alrededor del 1.5% de la población de EU (de cerca de 300 millones de habitantes) son los encargados de la producción agropecuaria en ese país. Mientras que en México, los que se dedican a producir alimento y otros productos del campo son un poco más del 24% de una población de 104 millones de habitantes.

Por lo que respecta a la producción, EU, por ejemplo, produce anualmente 320 millones de toneladas de maíz. México solamente produce 23 millones de toneladas y si se sigue por este camino, nuestro país para el 2016, solamente alcanzara a producir 26 millones de toneladas en el mejor de casos y su demanda será superior a los 35 millones de toneladas.

Así mismo, Nueva Zelanda y Australia solamente reciben el 4.5% del PIB agropecuario como subsidio y su producción agrícola, alcanza una rentabilidad apropiada y su desarrollo agropecuario es de primer mundo.

VALOR FUTURO

Sin duda alguna, los subsidios deben de seguir, pero su orientación y aplicación debe de ser diferente, tanto en su administración como su destino. Las inversiones deben de canalizarse a otros rubros, principalmente en: infraestructura para agregar valor a la producción primaria, mejora de suelos agrícolas, construcción de bodegas, técnicas de irrigación, conducción y conservación, constitución de empresas financieras a objeto de administrar el crédito agrícola (tasa de interés bajas y plazos largos), trasporte, educación, capacitación, organización de productores y seguros, entre otras.

Un ejemplo para avanzar. Hasta hoy –por ejemplo- se ha venido apoyando a productores para la adquisición de maquinaria y equipo y otras cosas. Para ello se utilizaron los programas de Alianza para el Campo, hoy son “Activos Productivos”, pese a que el apoyo es del 50% o más, estos programas (en los que se ha gastado muchos millones de pesos anualmente) no se tiene respuestas positiva en los resultados, ya que los proyectos ejecutados se “apagan” antes de los 24 meses de operación, principalmente por falta de seguimiento, apoyos adicionales en capacitación empresarial, capital de trabajo y asesoría técnica.

Es evidente que estos apoyos “bien intencionados” -recuérdese que: intensión sin acción no es la solución- no han sido suficientes para lograr que el campo despegue de acuerdo a las inversiones realizadas y nadie tampoco ha dicho que tienen escasa respuesta en términos de progreso (Principalmente por los pobres resultados alcanzados). Estos programas denominados “Activos Productivos” (antes Alianza para el Campo) requieren adecuaciones para su aplicación y puesta en marcha, principalmente en aquellos apoyos que requiere la pequeña empresa, para avanzar cuando el seguimiento detecta los obstáculos no considerados.

En el Estado de Sinaloa existen dos agriculturas, una agricultura comercial en los valles agrícolas y otra agricultura rural en las zonas de secano (temporal). Los subsidios en la agricultura de riego se deben orientar a fortalecer la constitución de nuevos organismos de productores con visión empresarial para la formación de empresas transformadoras a objeto de: agregar valor a los productos primarios, implementar capacitación empresarial, facilitar la constitución de empresas financieras que le den velocidad a la construcción de nuevas infraestructuras agroindustriales, disponer de recursos financieros para mantener la infraestructura existente y sostener el crecimiento productivo de la región, entre otros conceptos.

La agricultura de temporal, requiere otro tipo de inversión, pero lo más urgente es “invitar” y estimular por parte del gobierno del Estado, a los pequeños productores a reconstruir sus pequeñas empresas (dado que el 85% del territorio se encuentra subutilizado, para no decir abandonado), de tal suerte que puedan trabajar de manera ordenada aprovechando el valor que genera las economías de escala y la suma de los volúmenes de producción, a efecto de establecer nuevos mecanismo de organización y en la comercialización de sus productos.

Buena suerte a los agricultores y ganaderos que están dispuestos y con una visión positiva para alcanzar el progreso, considerando las promesas que durante su campaña expresó el actual gobernador electo Mario López Valdez.

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